Raúl Méndez | Octavos de Final, primer capítulo de una historia por contar

Pocos tienen como favorito a Bayern Múnich, pero es el que mejor futbol juega.

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La ida de los Octavos de Final de la UEFA Champions League demostró lo impredecible que es el futbol actual. Si un equipo es capaz de mostrar caras opuestas en 90 minutos imaginen cómo del sorteo de diciembre a la fecha el rendimiento de la mayoría no es el mismo desde entonces.

Encontrar la consistencia en una temporada larga bajo el máximo nivel de competencia nacional o continental está al alcance de muy pocos. Hoy difícilmente se puede hablar de un claro favorito para ganar la Orejona.

Lo era Liverpool hasta que fue derrotado por un irreconocible Atlético de Madrid y en la Premier dejó de ser invencible; quizá Real Madrid, el trece veces soberano de Europa, pero fue remontado por Manchester City en los últimos cinco minutos en el Santiago Bernabéu, donde los blancos apenas ganaron uno de sus últimos seis juegos de la competición aunque en su templo recuperaron la cima de la Liga llevándose el clásico o que para Barcelona con tantas ausencias Nápoles no resultara un flan.

Con Rino Gattuso, la escuadra italiana venció recientemente a los tres punteros de la Serie A (Juventus, Lazio e Inter).

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Pocos tenían entre sus preferencias para ganar la Champions al Bayern Munich.

Su brillante exhibición en Stamford Bridge lo coloca como el equipo en mejor forma de Europa. Desde que comenzó el 2020 ha marcado por los menos tres goles en todos sus partidos, excepto el empate a cero contra RB Leipzig que no perdió de milagro por las increíbles fallas de Werner y Sabitzer.

Hoy aspira al triplete: Bundesliga, Pokal y Champions.

Desde el arribo de Hansi Flick ha vuelto a ser temible.

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Pocos jugadores en la actualidad son tan completos como David Alaba, quien por necesidad se convirtió en un defensa central de garantías. El lugar del austriaco en la banda izquierda de la defensa ha sido cubierto magníficamente por el joven canadiense Alphonso Davies, reconvertido de extremo a lateral.

Uno de los primeros movimientos de Flick fue dejar a Joshua Kimmich en el medio campo. Ahí Thiago ha dejado en claro que cuando está sano marca el ritmo del equipo. También resucitó a Thomas Müller como ese jugador impredecible, capaz de hacerlo todo sin especializarse en una función o posición.

Serge Gnabry aporta desequilibrio y Robert Lewandowski es el “Mia San Mia”. El polaco es el “somos lo que somos” trasladado a la cancha. Sigue aportando una cifra de goles únicamente comparable a los tiempos del legendario Gerd Müller.

Lewi se perderá por lesión la vuelta frente al Chelsea que, en el Allianz, se erigió monarca continental al superar en penales al Bayern hace casi ocho años.

¿Quién hubiera imaginado la caída de la Juventus en Lyon sin hacer un gol?, que el millonario proyecto del PSG esté al borde de la eliminación prematura, que la cenicienta llamada Atalanta hiciera del San Siro una pesadilla para Valencia, que el novel Nagelsmann se impusiera a Mourinho en Londres...

No den nada por hecho que falta la vuelta.

Hasta la próxima semana.