El fin de ciclo llegó al Barcelona 8 años después... aunque no es tan malo

Ni Roma, Liverpool o Lisboa, el Barça como lo conocemos llegó a su fin en París, ¿y Messi?
¿Así se despedirá Messi? Barcelona quedó lejos de nuevo milagro
Por: Fernando Vázquez
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Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo

Julio Cortázar

El 3 de mayo de 2013, no pocas portadas de diarios (sobre todo de Madrid) lucían en kioskos una frase demoledora: "Fin de ciclo". El Barcelona acababa de caer con global de 7-0 ante el Bayern Múnich en Semifinales de la Champions League al mando de Tito Vilanova (QEPD) después de una era de gloria con Josep Guardiola.

La realidad es que pasaron muchas cosas después en Can Barça, se formó la 'MSN', se ganaron ligas y copas, clásicos, el gol de Alexis infructuoso ante el Atlético, la Champions de Berlín y también en ese lapso llegó el 6-1 al PSG, Turín, Roma, Liverpool, otra vez el Bayern, el burofax de Messi , hasta llegar a París.

Una nueva eliminación en Champions League arribó a la escuadra catalana, pero esta vez es diferente, demasiado, tanto que luce como el fin de "algo": no hubo vuelta humillante como ante la 'Loba' o los 'Reds', tampoco un solo equipo en la cancha como las dos goleadas ante el Bayern, menos hay millones de sobra en las arcas o astros deslumbrantes en cantidad en la cancha y lo que es más importante para muchos: se carece de certidumbre si Lionel Messi continuará en la Ciudad Condal.

Turín, Roma, Liverpool, Lisboa y ¿París?

Más allá de que la 'Pulga' se quede o no, este Barcelona sí luce como si hubiera cerrado un ciclo. Aspira a un doblete, sí, pero en París confirmó que su membresía ya no le alcanza para convencer al cadenero de entrar a la élite del futbol europeo que es la ilusión de siempre en el Camp Nou, y esta vez no hay descuidos en qué escudarse como en Anfield, tampoco jugadores en qué refugiarse.

El Barcelona dominó la vuelta pero ni esto fue suficiente para ganar en el Parque de los Príncipes, algo inaudito en los últimos años para un equipo que estaba acostumbrado a avanzar a la siguiente fase, a cometer un error puntual para quedar eliminado o a sufrir una goleada bíblica, nunca a "morirse en la raya", menos ver al ídolo de Rosario fallar un penal que daba vida, todo de forma súbita.

El referente de los blaugrana, Messi aparte, está en la meta con Ter Stegen, juveniles como Puig, Fati o Dest lucen más como una hoja en blanco susceptible a ser dibujada por Koeman o por quien ocupe su lugar en verano, una apuesta a mediano plazo, no una solución para el próximo año.

Encima está la tormenta directiva que por fin encontró una feliz solución, al menos ése fue el ánimo de socios y aficionados que proclamaron a Joan Laporta, el presidente del sextete, que regresa para una segunda etapa y para acabar una era de la oscuridad. Los astros se alinean para que el espíritu de los tiempos se renueve, parece el fin también de las glorias en el Bernabéu, de los 'Iniestazos' en Stamford Bridge.

Justo por eso es que el capitán Laporta tendrá que construir nuevamente un proyecto, que no dé miedo decir que se acabó, ahora sí una era. Iniesta no regresará para anotar en la agonía ante el Chelsea, pero el Barcelona podría hacer que ahora se hable de un 'Puigzazo', que Mingueza y no Piqué levante la palma y sus cinco dedos en el Bernabéu. La construcción tomará tiempo y el mismo dirá si valió la pena, así como La Sagrada Familia que maravilla y deslumbra en la Ciudad Condal a pesar de su infinitamente postergable conclusión.

Sí, ahora sí, hay un "fin de ciclo", ocho años después de lo cantado... pero no por eso tiene que ser del todo malo.