Del Potro, a semifinales en Río

Juan Martín del Potro supera a Roberto Bautista y se instala en las semifinales del tenis olímpico

REDACCIÓN
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RÍO DE JANEIRO, Brasil, Ago. 12, 2016.- El argentino Juan Martín Del Potro se imaginaba comiendo un asado en su Tandil natal a esta altura de los Juegos Olímpicos de Río. Y ahora está en muy cerca de su segunda medalla olímpica.

Evocador de su mejor etapa libre de lesiones, el argentino se metió en las semifinales del torneo olímpico de tenis con una victoria el viernes 7-5, 7-6 (4) sobre el español Roberto Bautista-Agut.

El argentino, medallista de bronce en Londres 2012, enfrentará el sábado en semifinales al español Rafael Nadal, tercer favorito, quien eliminó 2-6, 6-4, 6-2 al brasileño Thomaz Bellucci.

"No me imaginaba (jugar la semifinal)", dijo Del Potro. "Yo me estaba imaginando el asado que me iba a comer en Tandil", cuando el sorteo del cuadro lo cruzó en el camino del número uno del mundo, Novak Djokovic, al cual terminó venciendo en el debut.

Del Potro, campeón del US Open en 2009 y ahora 141 del ranking mundial tras varios años aquejado por rebeldes lesiones de muñeca, buscará avanzar a su primera final en dos años y medio.

"Cuanto menos piense en Rafa, para mi cuerpo en general será mejor", admitió Del Potro, que en los últimos dos años estuvo más afuera de las canchas por tres operaciones en la muñeca izquierda.

El español, quinto del mundo, cuenta con un record 8-4 a favor en enfrentamientos ante Del Potro.

Bautista-Agut estuvo lejos de ser un trámite para Del Potro. El argentino tomó el dominio del primer set cuando quebró el saque del español para ponerse 6-5. Con tres aces y 16 puntos ganadores de su prodigiosa derecha, el tenista ganó el set inicial.

Como los otros rivales, el español también apuntó las pelotas sobre la izquierda de Del Potro, que no se nota todavía óptima por la poca potencia de los tiros.

En un segundo set palo y palo que se definió en tie-break, Del Potro se puso 4-0 arriba. El español dio lucha hasta empatarlo 4-4, pero el argentino afinó la mira del saque y ganó la partida.

Siempre alentado por numerosos compatriotas, que en cada partido del argentino convierten el complejo olímpico en una cancha del fútbol al grito de "vamos delpo", aderezado con alguna palabra malsonante, Del Potro reconoció en ellos el mérito para salir adelante cuando las piernas le pesan toneladas.