Alexander Zverev, el heredero al trono del tenis mundial

A sus 22 años, el alemán luce como el elegido para extender el legado del deporte blanco.

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Alexander Zverev, prodigio del tenis mundial, no puede escapar del destino al que quedó vinculado desde antes que naciera: convertirse en el heredero legítimo del 'deporte blanco' una vez que el afamado Big 4 se haya marchado para siempre.

De madre y padre tenistas, Zverev nació con una raqueta en su inconsciente y heredó la disciplina comunista que la Unión Soviética impregnó en el día a día a sus progenitores, quienes jugaron profesionalmente en representación de la extinta URSS.

"El tenis fue mi primer amor", confiesa Zverev y afirma con total seguridad que en ningún momento quiso jugar por fama o dinero. Lo suyo siempre ha sido querer alcanzar la virtud por medio de su deporte favorito. "Juego porque quiero y porque es algo que disfruto mucho hacer”.

A diferencia de su hermano mayor Mischa, y quien también hizo del tenis una carrera profesional, Alexander nació en Hamburgo, Alemania, seis años después de la disolución de la Unión Soviética.

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Mischa relata el primer encuentro de su hermano con el tenis, cuando a la edad de dos años el pequeño Alexander tomó una raqueta con dificultad y empujó una pelota de tenis por todos los rincones de su casa.

Inevitablemente, como sugería la tradición familiar, Alexander fue entrenado por su madre mientras su padre se ocupada de enseñar a Mischa sus viejos trucos. "Mi revés se lo debo completamente a mi mamá. Ella me enseñó todo sobre técnica".

Fue en el Halle Open de 2017 que Alexander Zverev atrajo los reflectores al derrotar en las semifinales a Roger Federer, cortando su racha de una década como finalista del torneo. Dos años después ya se encontraba entre los mejores 10 tenistas del mundo.

Después llegó el trofeo del ATP Finals 2018 en Londres ante Novak Djokovic y antes varios Masters 1000.

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El Grand Slam se le ha negado --dos veces llegó a cuartos de final en Roland Garros (2018 y 2019) y semifinales en el Abierto de Australia (2019)--, pero Alexander sabe que "el tenis no es lineal".

"A lo mejor necesito ganar más títulos Masters antes de un Grand Slam. No me preocupo por ello. Sé que mi momento llegará”.