Lunes en la Monumental Plaza México

José María Pastor corta oreja en la de triunfadores. Los de El 7 y Xalmonto, espectaculares

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CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 21, 2016.- Lunes de toros en la Monumental Plaza México, donde se llevó a cabo la novillada de triunfadores en la que actuaron el español Rafael Serna, José María Pastor, el venezolano José Enrique Colombo y Román Martínez, que lidiaron un espectacular encierro compuesto por tres novillos de El 7, y tres de Xalmonto, que fueron espectaculares en su presentación, y sus pintas, tres cárdenos claros y tres castaños, que en su juego dieron opciones que había que saber descifrar.

El formato de la novillada similar al de las novilladas sin caballos, los cuatro alternantes lidiaron del primero al cuarto y los destacados tuvieron la opción de lidiar al quinto y sexto.

Abrió el festejo el español Rafael Serna ante uno de Xalmonto frente al cual no se acopló, sumado a que el astado tuvo sus complicaciones. El hispano se esmeró pero su esfuerzo no rindió el resultado deseado; tras pasaportar al novillo, escuchó palmas.

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El segundo novillo correspondió a José María Pastor, quien tuvo una tarde triunfal. Enfrentó a otro de Xalmonto, al cual había que consentir, así lo entendió el de Aguascalientes, que lo cuidó y desde que se abrió de capa lo supo llevar y terminó por hacer una faena de tres tercios que lo llevó a pasear la única oreja  de la tarde tras una buena estocada.

Al venezolano Jesús  Enrique Colombo le tocó, con suerte, uno de El 7, un novillo al que había que llevar con pinzas y consentir, lo que no entendió el joven que se dio a hacer una faena un tanto violenta por lo que el astado no rompió y la faena no levantó vuelo a pesar de la calidad del astado y las ganas del novillero.

Román Martínez tuvo en su capote y muletas a otro de El 7, con el que no se entendió y quedó muy distante del novillero que logró cortar una oreja con base a su entrega. Entre división de opiniones realizó su faena tras la cual escuchó leves palmas.

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Al final, Pastor y Colombo lidiaron al quinto y sexto. Pastor enfrentó a otro de Xalmonto, con el que repitió lo que hizo con su primero, una labor de enfermero que le permitió hacer una faena que fue a más y de no haber fallado con la espada hubiera paseado un segundo trofeo.

Por su parte, Colombo también repitió la historia con el tercero de El 7, un toro al que tenía que cuidar y no lo hizo. Se fue por los toques bruscos, de inicio empezó con muletazos por alto lo que terminó por afectar al novillo que terminó aburrido al no ser entendido por su lidiador.

Así terminó la tarde que dejó como triunfador a José María Pastor.