Castella, del infierno a la gloria

El francés Sebastián Castella corta dos orejas para ser el triunfador en el 70 aniversario de la Plaza México
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Sebastián Castella.
Sebastián Castella.
Por: Redacción
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CIUDAD DE MÉXICO, México, 5, Feb. 2016.- La monumental Plaza de Toros México celebró sus 70 años este viernes sus regalos Ignacio Garibay, el francés Sebastián Castella y Arturo Saldívar, que lidiaron tres toros de Manolo Martínez, tres de La Estancia y uno de regalo de La Joya, los de Martínez cumplieron y permitieron que los aficionados vivieran varias emociones a lo largo de la velada, de los de La Estancia, sólo caminó uno y el de La Joya se dejó. Fue Castella, quien con su entrega y valor alcanzó el triunfo, al cortar dos orejas, pero también vivió el dolor de una cornada.

 El festejo fue para el francés Sebastián Castella quien tuvo una noche de diversos matices su primero de la ganadería de Manolo Martínez fue un toro bravo, complicado que embistió con fiereza, tuvo transmisión hacia el tendido, el público vivió la faena en la orilla de sus asientos, entre emociones y sobresaltos.

Con los caballos el toro, dio una pelea de bravo y  propinó dos tumbos al picador español José Moreno, que fueron espectaculares. Con la muleta el toro no cambió su condición, probaba retadoramente y le planteó pelea a su lidiador.

Ante estas dificultades Sebastián Castella mostró firmeza le aguantó los arreones, dos veces le enganchó el engaño poniéndolo en peligro por mantenerse quieto, el percance se percibía y no tardó en llegar, tras citar “Amoroso”, embistió intempestivamente y lo prendió de fea manera por la entrepierna, le propinó un fuerte golpe en el paquete testicular además de que le pegó dos cornadas, una que desgarró el escroto y otra que desgarró el pene.

Se mantuvo en el ruedo hasta terminar su faena de una estocada trasera. Como si nada se fue a las tablas, sin hacer aspavientos, para después y por propio pie irse a la enfermería donde fue intervenido para salir a torear a su segundo toro, que fue el cierra plaza, ya que se recorrió el turno.

Mientras en la enfermería de la plaza, el doctor Bayod, hacia su propia faena y valoró que se podía reparar el daño de las cornadas, así como una lesión inter falángica del dedo meñique de la mano derecha y de la rodilla del mismo lado, Garibay y Saldivar, continuaban el festejo.

Previo al percance Ignacio Garibay, enfrentó al primero de la función, también de Manolo Martínez, este fue manejable con el pecado que fue débil, soso y por ende sin transmisión, el diestro capitalino supo sortear estas situaciones y terminó por entenderlo y le sacó provecho gracias a su voluntad.

Mató de entera para tener tibia petición y terminar saliendo al tercio. Su segundo que fue el cuarto, fue un toro de calidad, tuvo el defecto de ser huarachudo, si las pezuñas de las patas eran demasiado largas, al final el toro se adaptó y terminó embistiendo bien.

La faena fue de menos a más, al principio faltó ajuste el que logró el torero pasada la mitad del trasteo que emocionó al tendido por la calidad mostrada, el triunfo lo tuvo en las manos y lo dejó ir con la espada al ponerse pesado con ella por lo que se conformó con otra salida al tercio.

Arturo Saldivar, enfrentó tercero y quinto, ante el tercero también de Manolo Martínez, realizó una faena arrebatada desde que se abrió de capa con dos largas de rodillas, con la muleta inicio la faena de manera trepidante con los cambiados por la espalda para después aguantar las embestidas violentas del toro, en momentos parecía que podría sufrir un percance que para su fortuna no llegó, como tampoco el triunfo, la faena se apagó sumado a que falló con el acero. Su segundo de La Estancia, remato fuertemente en el burladero y se aflojo el cuerno derecho por lo que fue devuelto, salió otro de la misma divisa, de La Estancia, que no le permitió llegar al tendido, cumplió y se retiro al callejón tras un aviso.

 Llego el momento y así como se fue Castella, salió de la enfermería y por el callejón regreso al burladero de matadores para concluir la noche, su astado de La Estancia, no funcionó, y a pesar de que los regalos ya se habían erradicado esta temporada, el francés, que seguramente nadie le informó, levantó la mano y regalo un toro, este fue de La Joya, un toro basto, de pinta espectacular, al cual le hizo una faena emocionante, se acopló y terminó metiéndolo en sus engaños, nunca pareció que hubiera sufrido una cornada tan dolorosa,

Castella se sobrepuso y termino por regalar la faena mas trepidante de la noche, que tras la estocada le valió para pasear dos orejas y terminar por salir a hombros.

En ese toro, el banderillero Rubén Ávila, puso fin a su carrera al poner su último par de banderillas, y tras la vuelta triunfal de Castella, se cortó la coleta.