Ricardo Otero | Ganar por reglamento no es ganar en la mesa

El caso del Atlas vs. América nos debe dejar una lección: el reglamento existe, no debe exponerse a negociaciones ni hacerse menos importante.

RICARDO OTERO
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La frase “ganar en la mesa” es un lugar común para describir cuando se invierte un resultado fuera de la competencia en sí, pero la generalización la hace inexacta: el caso del Atlas vs. América es la muestra.

Atlas no ganó en la mesa. Ganó con el reglamento en mano. Son cosas muy diferentes.

Hablar de que algo se decida “en la mesa” implica, de entrada, una negociación. Claro que ha ocurrido, pero son los menos de los casos. Por ejemplo, aquella Final del futbol masculino de los Juegos Panamericanos México 1975 entre el Tri y Brasil que no pudo continuar a causa de un apagón en el Estadio Azteca y donde se determinó que ambas selecciones recibieran la medalla de oro.

Sin embargo, aquello que implica el cumplimiento de los reglamentos no puede estar a negociación.

América cometió un error, seguramente sin dolo y por un descuido, que provocó una falta al reglamento cuya sanción estaba claramente especificada.

Decir que el Atlas “ganó en la mesa” significa minimizar el problema y tratar de meter una serie de argumentos falaces para defender lo indefendible.

Por ejemplo, el argumento de que “Atlas ganó en la mesa lo que no pudo ganar en la cancha” hace ilegítimo e innecesario el reglamento. ¿Para qué tenerlo si solo vale “lo que pasa en la cancha”?

El argumento de que hubo otras alineaciones indebidas que no se sancionaron de la misma manera en el pasado asume que cada vez que ocurra, siempre deberán sancionarse de manera incorrecta.

Apelar al historial de supuestas ayudas arbitrales del pasado en victorias clave –incluidas Finales– del América solo hace más turbio el panorama de la situación, con antecedentes que en la realidad no tienen relación y le daba un escudo protector a ese sector del antiamericanismo si la resolución no era favorable al Atlas.

Pa’ pronto: si le daban la victoria a los Rojinegros – como ocurrió –, mal porque no lo merecían por perder en la cancha; si América mantenía la victoria, mal porque siempre salen favorecidos y a la Liga “le tiemblan las piernas” para castigarlos.

A estas situaciones, en el barrio las describen como “ningún chile les embona”.

La realidad es que alguien “gana en la mesa” algo cuando a otro no le conviene, porque, que yo recuerde, nadie en México dijo que Damaris Aguirre y Luz Mercedes Acosta ganaron sus medallas olímpicas “en la mesa” cuando se reasignaron las posiciones de sus respectivas pruebas de levantamiento de pesas de Beijing 2008 y Londres 2012 por los positivos por dopaje de tres de sus rivales.

Pero el americanismo puede ver el vaso medio lleno: la buena noticia es que solo les basta mirar bien a su documentación de jugadores elegibles para no estar perdiendo partidos; y el atlismo, si quiere ver el vaso medio vacío, debe darse cuenta de que no pueden depender de estos errores casi caritativos del rival, porque, en efecto, América los superó en el Jalisco.