Osorio entierra incertidumbre, lleva paso perfecto

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FRANCISCO ARREDONDO
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Para creerse, ilusionarse o simplemente para caminar con pies de plomo por un rumbo totalmente diferente al andado en las dos anteriores eliminatorias mundialistas, la Selección Nacional que dirige Juan Carlos Osorio sigue con la idea de arribar juntos, en junio próximo, a la Copa del Mundo de Rusia 2018.

Tener el liderato del Hexagonal Final de la Concacaf con 10 unidades, producto de 3 triunfos y un empate, es matemáticamente una fortaleza para el proyecto emanado desde la misma Federación Mexicana de Futbol (FMF) y la Comisión de Selecciones Nacionales que apostaron por un estratega que para la mayoría no tenía los blasones para estar a la cabeza del Tricolor.

Con este andar en la eliminatoria de Concacaf y basados en las frías pero realistas estadísticas, Juan Carlos Osorio y todos aquellos que pensaron en él para este puesto de estratega del equipo mexicano pueden sentirse tranquilos por el momento porque caminan tomados de la mano y con un escenario nada comparable a los dos anteriores procesos.

Quizá el juego que desarrolla el Tricolor con la filosofía de Osorio deje dudas en su andar, posiblemente los cuestionamientos se pueden dirigir por ese rumbo y resultaría ocioso tratar de esconder una realidad con la clasificación de Concacaf en la mano, porque los próximos pasos deberían estar enfocados en conformar una selección para objetivos más altos y ambiciosos.

Es cierto que desde hace 20 años con Velibor “Bora” Milutinovic como seleccionador fue la última ocasión que se terminó el proceso, para la justa de Francia '98, como el primer lugar del área, aunque no se perdió un solo partido, el boleto se consiguió con 6 empates y 4 triunfos.

Pero un punto en común con aquella época y la actual es que el funcionamiento del equipo dejaba mucho que desear, en descarga de la gestión de Osorio es que hasta el momento son más las victorias y que al menos es lo que se percibe al exterior que tiene el respaldo de los jugadores y directivos, ése que hace dos décadas se le fue de las manos a Milutinovic y su cuerpo técnico.

El estratega colombiano tiene como objetivo primario amarrar el pasaje para tierras rusas entres el 8 y 11 de junio próximo, es decir cuando se enfrente a Honduras y Estados Unidos en suelo mexicano, y seguramente con con el respaldo de la afición del país en las tribunas del Estadio Azteca, para después marcharse a la Copa Confederaciones.

Con esa idea trabajará los siguientes meses Juan Carlos Osorio, quien por ahora puede estar tranquilo y descargar en algún sitio de su casa la frustración que le generó haber caído 7-0 ante Chile en la Copa América Centenario, derrota que puso en alerta a todos y en duda su permanencia en el Tricolor.

Pensado de manera hipotética, pero de seguir con este paso ascendente y cosechando triunfos, su gestión dentro del Hexagonal Final de Concacaf se puede convertir, sin duda, en una de las más exitosas para un técnico de la Selección Mexicana desde 2006, cuando Ricardo Antonio La Volpe, con 7 victorias, logró el boleto para Alemania 2006.