El Draft: una ciencia ¿exacta?

En cuestión de Draft en la NFL, los números no siempre tienen la razón

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Los años pasan y los visores de talento siguen tomando en cuenta situaciones que tal vez al ojo humano pasan desapercibidos; tamaño de las manos, alcance de los brazos, salto vertical, velocidad en explosión, etc. Sin embargo, no siempre la ciencia hace que la elección de jugadores sea la forma correcta de evaluar el talento. Ayuda, por supuesto, pero si nos remontamos a la historia de grandes generaciones del Draft, encontramos que la evaluación y proyección de un jugador colegial, hacia el nivel profesional, tiene más que ver con el ojo clínico de quien lo selecciona, y en contadas ocasiones, de una corazonada.El año es 1974, con 42 años, Chuck Noll era designado 5 años antes como el entrenador en jefe de una franquicia que hasta ese entonces era conocida más por sus derrotas que por sus triunfos. Con el antecedente de haber ganado su división en 1972, Noll se había ganado la confianza del legendario Art Rooney, algo que dos años después sería recompensado con el primer Super Bowl de la franquicia. Pero, ¿cómo es que Noll logró hacer de los Steelers el equipo más dominante de los 70’s?La respuesta se reduce a su ojo clínico y colmillo para hacerse en el Draft de ese año, con 4 jugadores que hoy están en el salón de la fama: Lynn Swann, Jack Lambert, John Stallworth y Mike Webster; seleccionados en la primera, segunda, cuarto y quinta ronda, respectivamente.La base de la cortina de acero, se sumaba al talento ya existente de Joe Greene y Terry Bradhsaw, llevando a los Acereros a ganar 4 Super Bowls en 6 años, algo que nunca se había logrado en la historia de la liga. Cuatro jugadores que hoy están en el Salón de la Fama y que fueron seleccionados en las primeras 5 rondas del Draft, situación que tampoco se ha repetido en 44 años.Adelantamos el reloj 15 años, los Vaqueros de Dallas le decían adiós a la leyenda Tom Landry. El nuevo sheriff, Jerry Jones, había contratado a su amigo de la universidad, Jimmy Johnson, para tomar las riendas del equipo. Una temporada de 1-15, con el novato Troy Aikman como quarterback, llevó a Jones y Johnson a tomar una decisión drástica: intercambiar a Herschel Walker, el corredor estrella del equipo.En un intercambio que involucró a 6 jugadores y 12 selecciones colegiales, los Vaqueros comenzaron a construir la columna vertebral que ganaría 3 Super Bowls en 4 años. Comenzando por Emmit Smith en 1990, quien sería el complemento perfecto para Troy Aikman y Michael Irvin a la ofensiva. En 1991, Johnson y Jones harían gala de su ojo clínico para elegir talento cuando de sus 18 selecciones, decidieron elegir a Russell Maryland y Leon Lett, la dupla que anclaría la defensiva de ese legendario equipo; siendo la joya de la corona de esa generación, Larry Brown, selección 320 del Draft, en la décimo segunda ronda y uno de solo 4 jugadores defensivos en ser Jugador Más Valioso de un Super Bowl.Años han pasado y aún seguimos usando estos dos ejemplos como el epítome de demostrar que en cuestión de Draft, los números no siempre tienen la razón. A veces, el instinto, el conocimiento del jugador que seleccionados y la osadía son las claves de un Draft exitoso.