La culpa no fue de Curazao, no mientan

Desde los estadios

CÉSAR MARTÍNEZ
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No me vengan con cuentos por favor de que el futbol caribeño ha crecido.En el Hexagonal premundialista solo hay uno con vida, Trinidad y Tobago, último sitio por ahora y advierto que será el lugar que finalmente le corresponda.En la Copa Oro, el Mundial para prácticamente estas selecciones, solo Jamaica ha mantenido el nivel exhibido en anteriores torneos (nada para espantar, he visto mejores versiones de Reggae Boys hace décadas).Martinica obtuvo el único triunfo caribeño contra alguna selección de Centroamérica, lo hizo frente a la también débil Nicaragua.La Guayana Francesa hizo un buen partido frente a la confundida y poco atinada Honduras y terminó empatándole a cero para terminar perdiendo los puntos en la mesa. El  resto, goleadas en contra y un montón de entusiasmo.Curazao. Aplaudido el domingo por la noche, que llamó la atención por el desparpajo y desdén con el que juegan varios de sus “simpáticos” futbolistas, perdió con El Salvador y contra Jamaica, siempre recibiendo dos goles por encuentro y sin poder anotar uno solo.  Reflejo de su nivel. Que México los haya hecho “lucir” como si fueran el Chelsea (tomando en cuenta el azul de su uniforme) es otra cosa.Así que ese verso de “han crecido” o el “su capacidad física cuesta mucho trabajo superarla” es un argumento más de los muchos utilizados por Juan Carlos Osorio y su cuerpo técnico para justificar lo mal que juega la Selección Mexicana en este torneo.Cierto que muchas veces frente a los caribeños se han obtenido resultados magros, algunas veces, pocas, se han sufrido derrotas, pero han sido muchas más las goleadas y no se digan las victorias.El tema, señores, pasa por la forma. Curazao, un representante de ese monumento al atraso futbolístico llamado EL CARIBE,  bailó por momentos a una confundida Selección Mexicana.Los motivos viven exclusivamente al interior de nuestro representativo nacional.Decir que la calidad del rival te sorprendió o que su capacidad física es históricamente un obstáculo, son… jaladas, por decir lo menos.