José Cardozo

Desde los estadios

CÉSAR MARTÍNEZ
logo
Install
Agréganos a tu pantalla de inicio para visitarnos más fácil y rápido

Cuando tenga nietos les platicaré que en nuestra Liga vi jugar a José Saturnino Cardozo. Depredador temible, goleador incansable, futbolista completo.Llegó a México en 1995 pero el infortunio de las lesiones nos privaron de verlo en acción de inmediato. El buen tino de Enrique Meza hizo que al paraguayo se le diera el tiempo suficiente para recuperarse y una vez que apareció, empezó a escribir capítulo tras capítulo de leyenda.Además de los goles en la Liga (249) y los títulos (4), la herencia que José dejó como jugador es el de un futbolista incansable, un competidor de semana a semana, un hambriento de gloria traducidos en goles. Un deportista que no te daba ninguna tregua, que no se permitía ninguna concesión, que no concebía ningún “tiempo muerto” durante el juego.El futbol para él fue siempre una eterna competencia. Al defensa rival lo chocaba, lo saltaba, lo abrumaba desde el primer segundo. Al compañero le generaba espacios, lo acomodaba, lo animaba, le buscaba ser siempre referente. Al árbitro lo condicionaba a través de una comunicación enérgica pero nunca ofensiva.Cardozo “escogía” a sus “enemigos” y los desgastaba. Entraba al área de manera vertiginosa, pero siempre “perdía” un segundo o menos al momento de definir. Era la fracción de tiempo en el que el portero o los defensas cerraban los ojos esperando un fogonazo. En alguna ocasión lo escuché decir: “cuentan igual los goles si la pelota rompe la red o si apenas cruza la línea”.La persona es muy parecida al futbolista. Un hombre intenso, de discusiones interminables, de sonrisa y también de enojo fácil que encontró en la familia su único lugar posible para el reposo absoluto, para la serenidad total.Junto con el Toluca se quedaron cortos con respecto al reconocimiento masivo y publicitario dignos de un equipo de época. La manera de conducirse del club hacia los medios de comunicación le ayudó poco.Como entrenador no ha terminado de encontrar en los equipos que ha dirigido, el mismo rigor y afán competitivo que trata de transmitir. Lo seguirá intentando.Es José Saturnino Cardozo, en su cumpleaños número 47.