El Relevo en Tigres

Con Alma Vida y Corazón

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Cuando una institución trabaja en equipo y teniendo como meta el crecimiento de la institución misma las personas se convierten en engranajes fundamentales más no indispensables.Tigres acaba de dar muestra de ello al llegarse el momento del retiro del Ing. Alejandro Rodríguez de la presidencia. El dirigente marcó sin duda un antes y un después en la historia del Club y definitivamente se le va extrañar.Sin embargo el ingeniero se encargó durante su gestión de hacer equipo, de trabajar de la mano con Miguel Ángel Garza y con Ricardo Ferretti al grado de que por el momento no ha sido necesario incluir a un nuevo rostro en el cuadro directivo.La transición se ha realizado de una manera suave dejando a Miguel Ángel a cargo. El conoce mejor que nadie el funcionamiento de la institución y sin aparecer mucho en los reflectores siempre ha estado ahí operando.Además de reconocer todos los logros concretos bajo la gestión de Rodríguez considero que se le tiene que señalar como el precursor de un Club donde el presidente no es el hombre orquesta que lo hace todo y que ata de manos a sus subalternos.Al contrario, en Tigres se repartieron muy bien las responsabilidades y no dudo que con el tiempo se integren nuevas piezas a la actividad de pantalón largo pero por ahora todo sigue igual, como dice la canción.Eso le da certidumbre a los jugadores y a la afición ya que no habrá un cambio brusco de rumbo ni se empezarán a tomar decisiones contrastantes con lo que se había venido haciendo en los últimos años.Alejandro Rodríguez se debió ir satisfecho de la tarea realizada al frente de Tigres porque además de llegar a finales y ganar títulos, logró potenciar al Club en el panorama nacional e internacional como una institución seria, que piensa en grande y que ha ganado admiradores más allá de sus fronteras regiomontanas.Hoy Tigres es un equipo con gran penetración en Estados Unidos y con una razonable presencia de marca en otras latitudes gracias a las contrataciones que han realizado destacando evidentemente la de Gignac como su gran embajador.