Las lecciones de Kyle Shanahan para el Super Bowl LIV

Como coordinador ofensivo de Atlanta, pagó con parte de la remontada sufrida en el Super Bowl LI.

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Cuando los Atlanta Falcons tomaron ventaja de 25 puntos en el inicio del tercer cuarto, los New England Patriots parecían liquidados y el trofeo Vince Lombardi del Super Bowl LI parecía tener dueño.

Con el marcador 28-3, los Falcons hicieron un trabajo impecable por poco más de 30 minutos efectivos, con una ofensiva explosiva y arrolladora y una defensa que hasta hizo ver mal a Tom Brady.

Pero de un momento a otro, el rumbo del partido cambió por completo, los Patriots forzaron el tiempo extra y apenas en la primera ofensiva aprovecharon la fatiga de la defensa de los Falcons para anotar con lujo de facilidad y concretar la remontada más grande que se ha visto en un Super Bowl.

Pese a la ventaja que llegó a tener Atlanta, su ofensiva era tan explosiva que consumía muy poco tiempo de posesión para anotar. No cambiaron su sistema en ningún momento del partido, centrado en la labor del QB Matt Ryan, por lo que cuando dejaron de ser efectivos, le dieron más tiempo en el terreno al ataque de New England… y a su defensa.

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Más allá de todo lo que hicieron bien los Patriots con sus ajustes en los últimos 20 minutos del partido, los especialistas le reciminaron a Atlanta no haber manejado el balón de mejor manera y despreciar su ataque terrestre, que le habría dado más tiempo de posesión y, por tanto, menos margen al rival.

El coordinador ofensivo de Atlanta aquella noche en Houston fue Kyle Shanahan, quien a partir de la temporada siguiente tomó el cargo de head coach de los San Francisco 49ers.

Aún cuando Shanahan es novato en un Super Bowl en la posición de entrenador en jefe, tiene dos factores que atenúan su “inexperiencia”: es hijo de Mike Shanahan, campeón dos veces de la NFL como head coach de los Denver Broncos y una más como coordinador ofensivo de los 49ers; además de lo ocurrido hace tres años como parte del staff de Atlanta.

Esta temporada, y especialmente en estos Playoffs, San Francisco ha recurrido a un ataque terrestre que no cuenta con un jugador estrella, sino con tres que pueden cumplir cuando se les requiere y dosifican el esfuerzo entre ellos. Matt Breida ha perdido protagonismo en la segunda mitad de la temporada, pero está disponible y con poca carga de trabajo en las últimas semanas.

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Raheem Mostert, tras un largo peregrinar entre siete equipos de la NFL, parece haber encontrado su lugar en la Bahía, especialmente con su demencial actuación de 220 yardas en la Final de la Conferencia Nacional contra Green Bay.

Y Tevin Coleman brilló en la Ronda Divisional con 105 yardas ante Minnesota, pero se lesionó del hombro ante Green Bay y aún está en duda para jugar el domingo. Coleman, por cierto, fue parte de aquel equipo de Atlanta que perdió el Super Bowl LI y anotó el touchdown que puso el marcador 28-3.

La lección que debió llevarse Shanahan fue precisamente no haber usado más en el segundo medio a Coleman, quien solo tuvo siete acarreos para 29 yardas.

Ahora no solo es Coleman -asumiendo que se recupere a tiempo-, sino también Mostert, Breida y revivir el ataque aéreo que fue requerido muy poco en estos Playoffs ante el dominio terrestre que ejercieron ante Minnesota y Green Bay.

Porque no olvidemos que Kansas City, aunque mostró una débil defensa por tierra en la temporada, se las arregló para detener a Derrick Henry, el mejor corredor de la NFL, en la Final de la Conferencia Americana.

San Francisco necesitará la variedad en el ataque que Shanahan no mostró hace tres años. Aquella vez pagó la lección y los 49ers podrán aprovecharla.