Las claves para los San Francisco 49ers en el Super Bowl LIV

El campeón de la Conferencia Nacional tiene un equipo balanceado en todas sus líneas.

logo

En el papel, nunca es sorpresa que el primer clasificado de alguna conferencia llegue al Super Bowl, pero la manera en la que los San Francisco 49ers dominaron la Nacional, tras tener marca de 4-12 en 2018, deja ver que están listos para pelear por el título de la NFL.

Especialmente porque les bastó explotar solo una de sus armas para derrotar con relativa facilidad a Minnesota y Green Bay, con diferencia de 17 puntos en cada partido: el ataque terrestre.

Particularmente contra los Packers, Raheem Mostert cargó con la ofensiva al hombro para una descomunal actuación de 220 yardas, la segunda más productiva por tierra en la historia de los Playoffs.

Podríamos pensar que la táctica de los 49ers el próximo 2 de febrero sea similar, pues Kansas City no había mostrado en general una buena defensa terrestre… hasta el domingo pasado, pues detuvieron a Derrick Henry, el mejor corredor de la NFL, y lo limitaron a solo 69 yardas en la Final de la Conferencia Americana ante los Tennessee Titans.

Publicidad

Pero Mostert no es la única arma que tiene San Francisco para mostrar en el Super Bowl. Jimmy Garoppolo lanzó solo 27 veces el balón acumuladamente entre los partidos ante Minnesota y Green Bay. El ala cerrada George Kittle solo recibió cuatro de esos pases, luego de ser el mejor receptor del equipo en la temporada regular. Ante los Vikings, Tevin Coleman fue quien cargó con la ofensiva terrestre.

¿Malas actuaciones de la ofensiva aérea de los 49ers? Para nada. Simplemente no la necesitaron, pero ahí está para el Super Bowl, en ritmo de juego, pero también con poca carga de trabajo.

Garoppolo tuvo un promedio de 249 yardas por aire por partido en la temporada regular con un pico de 424 ante Arizona en la Semana 11.

Pero los Cardinals pueden no parecer parámetro comparativo con Kansas City. Cuando ‘Jimmy G’ fue exigido por un equipo que tiene también una ofensiva explosiva y que logró romper la defensa de los 49ers, lanzó 349 yardas contra New Orleans, en un vibrante partido donde se impusieron 48-46 y que sin duda está entre los mejores de la temporada.

Publicidad

George Kittle es el blanco preferido de Garoppolo, pero tuvo una participación marginal en las estadísticas en los dos duelos previos de estos Playoffs; no obstante, su labor fue muy importante en algo que no aparece en las tablas: el bloqueo para permitir que Coleman, Mostert y hasta el propio Deebo Samuel pudieran generar más ganancia y tener un escalofriante promedio de 6.8 yardas por acarreo ante los Packers.

Kittle, con sus mil 53 yardas en la fase regular, que lo hicieron el cuarto ala cerrada más productivo de la NFL, es un arma que no puede ignorar Kansas City, especialmente porque gana en promedio 7.3 yardas después de atrapar el balón. No obstante, el dueño del jersey 85 tendrá un duelo personal de mucho cuidado contra Tyrann Mathieu.

En defensa, San Francisco mostró en estos Playoffs lo mismo que en la temporada regular, la consistencia que los llevó a ser la segunda mejor de la Liga, solo detrás de New England. Borraron por completo a Minnesota en el segundo medio y a Green Bay en el primero. A los Vikings los limitaron a 22 minutos de posesión de balón.

Richard Sherman le quitó la oportunidad de ir al Super Bowl XLVIII a San Francisco cuando jugaba para Seattle y ahora lidera a la defensa secundaria, la mejor de la NFL en la temporada regular. La frontal fue la quinta en capturas de quarterback, especialmente por el esfuerzo de Arik Armstead y el novato Nick Bosa.

El partido será especial para Dee Ford, quien dejó a Kansas City tras la temporada pasada con una espina clavada, pues falló en lo que parecía una intercepción fácil a Tom Brady que habría llevado a los Chiefs al Super Bowl LIII. Ford se perdió cinco partidos esta temporada por lesión, pero tuvo 6.5 capturas en 11 juegos.

En cuanto al head coach, Kyle Shanahan, es muy relativo decir que no tiene experiencia en Super Bowl, pues ya tuvo una y bastante amarga. En el Super Bowl LI, como coordinador ofensivo de Atlanta, la crítica se le cargó por la remontada de los New England Patriots, pues con ventaja de 25 puntos, quiso mantener la estrategia de su ataque aéreo en el segundo medio, que resultó mucho menos efectiva que en el primero y que además no le quitó tiempo de posesión a Brady y compañía.

Además, tiene el apoyo moral de su padre, Mike Shanahan, campeón de dos Super Bowls con Denver y uno más como coordinador defensivo de San Francisco. De hecho, el propio Shanahan recordó en el Opening Night que estuvo en la banda como recogebalones de los 49ers con 15 años de edad en el Super Bowl XXIX, cuando los 49ers apalearon a San Diego en el mismo estadio donde se jugará el domingo.

Las líneas de apuestas dan por favoritos a los Chiefs por dos puntos y San Francisco volverá a jugar el papel que tuvieron en toda la temporada: el equipo que los escépticos dijeron cada semana que se iban a caer.

Publicidad

No se han caído.

Las claves

Estas son las tres claves para que San Francisco se lleve el Super Bowl LIV y su sexto título de la NFL.

Variedad en el ataque: no conformarse con lo que puedan hacer Mostert, Breida y Coleman, sino también activar más a Garoppolo con un sistema de juego seguro como lo hicieron en la temporada regular, de pases cortos, pero efectivos.

La cortina de bloqueos: ningún equipo en la NFL sabe proteger mejor al poseedor del balón que San Francisco. Ganaron en promedio 5.9 yardas después de cada recepción; Mostert ganó 158 de sus 220 yardas ante Green Bay después del primer contacto.

La defensiva secundaria: en la medida que el QB de Kansas City no pueda ejecutar su plan de juego y se vea orillado a improvisar, también tendrá que verse las caras con la frontal de los 49ers, una de las mejores de la Liga.