Green Bay Packers: la experiencia que lo compensa todo

Sin ser espectacular ni dominante, Green Bay supo ganar en situaciones límite en 2019.

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Sin mucho ruido, los Green Bay Packers no solo clasificaron a Playoffs, sino que también lo hicieron con 13 victorias y el segundo lugar de la Conferencia Nacional, pero también es cierto que recibieron una dura lección en la Semana 12.

Aquel domingo por la noche, la defensa de los San Francisco 49ers limitó a Aaron Rodgers a solo 104 yardas por aire, lo capturó cinco veces y, lo más preocupante, permitieron solo el 6 por ciento de primeros y diez en tercera oportunidad.

Aquel 37-8 en el Levi’s Stadium fue la última derrota que han sufrido los Packers. Desde entonces, han ganado seis partidos de manera consecutiva y sin el ruido que hizo San Francisco, New Orleans o Seattle, se metieron a Playoffs como segundo lugar de la NFC.

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La ofensiva

El único quarterback titular que queda con vida y que ha ganado un Super Bowl es Aaron Rodgers. Para muchos el más talentoso de la NFL, incluso por encima de Tom Brady, Patrick Mahomes o Drew Brees.

Sufrió cuatro intercepciones en toda la temporada, cifra que solo igualó Brees, aunque su porcentaje de efectividad de pases no es espectacular, con el 62 por ciento.

Davante Adams se quedó a solo tres yardas de llegar a mil en la campaña regular, su ataque aéreo fue el 17 de la Liga y el terrestre, el 15. Nada del otro mundo.

Pero hay otro factor que pareciera ser negativo y en realidad es todo lo contrario: el diferencial de puntos que tuvo fue de solo 63, lo cual en realidad significa que Green Bay supo ganar en situaciones límite. De hecho, se impusieron siete veces, incluida la victoria sobre Seattle de la semana pasada, por siete puntos o menos y solo cayeron una vez por ese margen.

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La defensiva

Tampoco es que la defensa de Green Bay sea dominante. Fue la 15 general de la NFL, la 19 por aire y la 10 por tierra.

Pero tienen al segundo mejor tackleador de la Liga, Blake Martínez (155) y al sexto y octavo mejores cazadores de cabeza, Za’Darius Smith (13.5) y Preston Smith (12.0), que deberán pelearle a la ofensiva terrestre de los 49ers que, en el papel, será su arma principal.

Otro factor que rompe con la marca de 13-3 que tuvieron en temporada regular, es que Green Bay recibe más yardas de las que consigue. Han sido 353.9 por partido, contra 345.4 de su ataque. Un caso verdaderamente atípico y que nos deja ver, que, si bien no son un equipo dominante y su propio rendimiento es su punto débil, tienen una fortaleza que nadie más tiene entre los cuatro equipos que quedan.

La experiencia

Los Packers están mejor capacitados que cualquier otro finalista de conferencia a enfrentarse a situaciones límite.

Les convirtieron el 37.86 por ciento de terceras oportunidades en todo el año, pero ese índice bajó a solo 27.78 por ciento en los últimos tres partidos. Ni San Francisco, ni Kansas City, ni Tennesee se acercan a esa efectividad en ese lapso.

Además, su pateador, Mason Crosby, solo falló dos de 24 intentos de gol de campo en la campaña y uno de 41 de punto extra, un factor que podría decidir un partido cerrado.

Eso y el temple de Aaron Rodgers, quien ya nos ha acostumbrado a pases milagrosos para ganar partidos, podría equilibrar la balanza en un partido que, en el papel, tiene a los 49ers como favoritos por 7.5 puntos.

Green Bay debe resistir, no permitir que San Francisco se aleje en el marcador y orillar a un equipo joven a vivir la tensión de un partido de vida o muerte. Ahí subirán sus bonos.

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