Cenicientas del deporte: Shaquem Griffin, temerario de la NFL

El linebacker de los Seattle Seahawks desafió los prejuicios en el futbol americano.

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Hablar de los Seattle Seahawks en la actualidad --y en tiempos venideros-- es hablar también de su linebacker Shaquem Griffin, quien esconde una historia digna de contarse generación tras generación en la NFL y en el deporte mundial.

Griffin nació con el síndrome de bridas amnióticas (SBA), es decir una malformación congénita en su muñeca izquierda que le producía un dolor inconcebible para cualquier niño de tres años.

Una tarde cualquiera, el pequeño Shaquem decidió acabar con el dolor, tomó un cuchillo e intentó cortarse los dedos, cuando fue sorprendido por sus padres. Los expertos concluyeron que la amputación de su mano era la única opción para acabar con la pesadilla del pequeñín.

Pero Shaquem lo tomó más como un reto que un obstáculo. Creció junto a su hermano gemelo Shaquill jugando al futbol americano y con la mirada fija en una beca deportiva universitaria.

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La Universidad de Florida Central apostó por ambos; Shaquille como cornerback y Shaquem como linebacker, ya que tuvo que dejar su posición de receptor por obvias razones.

Shaquem no se dejó intimidar. Ideó la forma de entrenarse con solo una mano y nunca quitó la mirada de su sueño. En el Peach Bowl del 2017 fue elegido el MVP del partido y culminó su carrera universitaria con 195 tackles totales, 18 capturas y cinco pelotas recuperadas.

A pesar de las buenas estadísticas, los cazatalentos seguían escépticos sobre el desempeño de Shaquem en una liga muy diferente como la NFL. Pero en el Combine de 2018, el jugador demostró su valor verdadero más allá de las apariencias.

En la prueba de 40 yardas planas, Shaquem registró 4.38 segundos --la mejor marca en 10 años--. Después en el press de pecho logró hacer 20 repeticiones con 102 kilos encima. Había quedado claro que los únicos que lo veían diferente eran los demás.

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Los Seahawks lo seleccionarían en 2018 en el puesto 141 del Draft --un año después de seleccionar a su hermano gemelo-- y con ello establecerían un precedente en la NFL al darle la posibilidad de cumplir su sueño y demostrar que el físico pasa a segundo plano cuando la determinación alimenta el alma.

Hoy en día, las proyecciones muestran que Shaquem Griffin podría ser una pieza esencial en el equipo de Seattle para la temporada 2020, gracias a su velocidad y visión de juego para leer jugadas.

"Jamás dejé que alguien me dijera que yo no pertenecía a un campo de futbol americano. Y jamás me iba a dejar que alguien me dijera que no puedo ser grandioso".