Dennis Rodman, la figura incomprendida de los Chicago Bulls

La vida y carrera del polémico delantero acapararon la temática del capítulo 3 de The Last Dance.

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En el episodio 3 de The Last Dance , uno de los principales tópicos fue la figura de Dennis Rodman, el siempre controversial delantero de poder que era capaz de rasparse un codo o la rodilla para apoyar a su equipo y que desquiciaba al rival, se metía en su cabeza y le hacía perder la razón.

Una infancia complicada, en una familia pobre, sin padre, numerosa y llena de problemas, fue el entorno en el que Rodman creció y, pese a todo, logró jugar baloncesto universitario para la modesta Southeastern Oklahoma State University, y contra todos los pronósticos, llegó a la NBA, como la selección 27 del Draft de 1986, en aquel entonces, jugador de segunda ronda, reclutado por los Detroit Pistons.

La narrativa de este capítulo habla de manera paralela de cómo los Pistons irrumpieron en la fantástica rivalidad que tejieron Boston Celtics y Los Angeles Lakers para meterse, con su estilo, entonces muy cuestionado, exacerbadamente físico, para competir en una era en la que había bastante talento pero en Detroit, pese a tener jugadores de calidad como Isiah Thomas y Joe Dumars, el resto era un conjunto de obreros dispuestos a acabar con el uniforme tinto en sangre con tal de ayudar a su causa.

Rodman se ajustaba perfecto a la descripción de un obrero, sabía que ofensivamente no era talentoso pero defensivamente, era prácticamente imposible arrebatarle un rebote, era dominante, físico, perseverante y una pieza que ayudó a los Pistons a ganar dos títulos de la NBA.

Pero con severos problemas de depresión, incluso llegando al extremo de hallársele un arma en las instalaciones de los Pistons, probablemente con intenciones de quitarse la vida. "Estaba perdido, estaba desorientado", confesó el jugador también apodado como 'The Worm' o El Gusano. ese episodio con la pistola fue su sentencia para salir de Detroit, fue enviado en canje a los San Antonio Spurs a cambio de un buen jugador como Sean Elliott y otro de relleno como David Wood.

Sin embargo, la estancia de Rodman en San Antonio, que fue de 1993 a 1995, fue un absoluto calvario. En el corazón de Texas, se convirtió en un distractor más que en una solución, ya que se tiñó el pelo de diferentes colores, usaba atuendos muy fuera de lo común para la época y salía con la afamada cantante Madonna, atrayendo a la prensa rosa y se había convertido en un personaje controversial y exponencialmente mediático, y no rehuyó a las entrevistas.

Rodman, pese a los problemas, era reconocido como un jugador que cuando estaba motivado, con el deseo ferviente de jugar y aportar, era una pieza irrenunciable para cualquier equipo de la NBA y los Bulls vieron todo eso, pese a los riesgos, decidieron correrlos y lo llevaron a Chicago, donde evidentemente fue crucial parte del tricampeonato.

A pesar de los éxitos, en la temporada final de Dennis en Chicago, el estelar defensivo no dejó de tener sus momentos complicados, incluso uno de los momentos cruciales del episodio es cuando revelan que bajo la anuencia de Phil Jackson, el entrenador del equipo, y del líder, Michael Jordan, lo dejaron cumplir un 'capricho' en medio de la temporada: unas vacaciones.

El comentario de MJ al respecto sacó carcajadas de Scottie Pippen, de Jackson, y del propio Rodman, quien por 48 horas recibió permiso para irse a Las Vegas a destramparse, a tener un escape, porque esa era la mejor manera de entender a alguien tan complejo y emocional como Dennis. Pero a su regreso, parece que ese permiso que le dieron a Rodman, funcionó. Encajó de regreso en el equipo y el resto fue historia.