Qatar 2022: el Mundial que marca el fin de una época ¿o el inicio de otra?

La Copa del Mundo y posiblemente el futbol no volverá a ser el mismo: estamos a 365 días de comprobarlo.
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A un año del Mundial Qatar 2022
Por: Fernando Vázquez
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Todos los cambios, incluso los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía

Anatole France

Sonará a lugar común, pero no lo es, nunca lo ha sido y mucho menos ahora: la Copa del Mundo es aquel evento que le da sentido a la vida de millones de aficionados en el planeta, el que regala tardes tan inolvidables como amarguras, goles de vida y de tragedia, la reunión más importante que puede dar el planeta deportivo, con permiso de los Juegos Olímpicos, aunque hay algo en el aire que permea la respiración y que enrarece el ambiente, más allá de las arenas desérticas cataríes a 365 días de la magna justa.

Qatar 2022 representa mucho más que un Mundial, es quizás la despedida a toda una era en el futbol, una época en la cual nacieron, crecieron, vivieron y murieron todas las personas que se puedan ocurrir, directa o indirectamente; después de Catar, ni la Copa del Mundo ni el futbol volverán a ser iguales .

A un año exacto de que la pelota más importante del balompié ruede en el Estadio Icónico de Lusail, las cosas empiezan a percibirse con un aire de impaciencia, la normal cada vez que se acerca un evento de esta talla, aunque también de nostalgia: 365 días para que inicie el que, muy posiblemente, sea el último Mundial tal y como lo han concebido generaciones y generaciones de fanáticos.

-El factor FIFA en el Mundial

En toda su historia, la FIFA ha cambiado el número de participantes en una Copa del Mundo en cuatro ocasiones, la última en Francia 1998 cuando se decidió aumentar de 24 a 32 equipos. El formato del máximo evento también ha cambiado y presentado variaciones importantes como la ausencia de Final en 1950 (sí, en efecto, el 'Maracanazo' no fue en una Final) pero la constante era siempre el que cada equipo asistente, de entrada, tenía asegurados tres partidos.

La FIFA ha dispuesto ya que el número de invitados vuelva a crecer, de 32 a 48 equipos, situación que obligará al cambio de formato más drástico en la historia del Mundial, con grupos de tres equipos y no de cuatro: un total de nada menos que ¡16 grupos en Primera Fase! Y la introducción desde luego de los Dieciseisavos de Final. Todo un reto para las convenciones que dictan una Copa del Mundo tal y como la conocíamos hasta la fecha.

Se dice que lo que cambian son las personas, no las cosas y los tiempos orillan a buscar una mayor apertura en el Mundial. La FIFA no es indiferente a potenciales nuevos invitados que tendrían más oportunidad de asistir a una Copa del Mundo más robusta como China e India, las dos naciones más pobladas del mundo y en donde el deporte más popular del planeta es, paradójicamente, casi inexistente.

Luego está el reto organizativo: Gianni Infantino buscó acomodar a los 48 equipos de una vez en Catar , algo que no logró solo porque el tiempo es el recurso menos renovable que existe y los plazos no alcanzaban para cambiar la organización. Sí, Qatar 2022 se 'salvó' de un Mundial todavía más atípico de lo que será.

El país más pequeño que haya organizado un Mundial en la historia se libró también de otro reto monumental: el transporte, hospedaje, residencias y complejos de 47 selecciones visitantes, algo que la FIFA también consideró para echar atrás su atrevida propuesta y dejarla para Estados Unidos, México y Canadá en 2026 .

Sí: Qatar 2022 será el último Mundial con un país como sede para dar pasos a las organizaciones compartidas de dos o más países. Norteamérica es el inicio, Sudamérica con cuatro naciones puede ser el siguiente paso, sin contar el interés de las naciones británicas o de España, Portugal y Marruecos en conjunto.

Si Corea y Japón fueron la excepción a la regla, a partir de 2026, será la normalidad dictada por la FIFA que, encima, busca acortar la espera entre Mundiales de cuatro a solamente dos años, como si de más cambios necesitara el máximo torneo deportivo del planeta y otra decisión que confronta a fanáticos que ven cómo, en realidad, Qatar 2022 sí marca el fin de una era: la que siempre han conocido, la que les gusta y disfrutan, aunque a veces se llore cuando se despide su selección.

-¡Es en 365 días! ¿O ya fue hace 1,225 días?

¿Y si en realidad la época que poco a poco empieza a extrañarse ya pasó? ¿Y si en realidad Rusia 2018 fue el último Mundial de la época 'romántica' del futbol? Qatar 2022 tiene un alto nivel de atipicidad, un Mundial que cambia las playas, los rascacielos, los cascos históricos por las arenas del desierto y las dunas, una Copa del Mundo que guarda los bloqueadores del sol veraniego por los adornos de luces, renos y compras para cenar el 24 de diciembre.

Es posible que las cosas se acomoden poco a poco para una transición no tan 'traumática' para lo que depara el futuro en el máximo certamen, pequeños cambios que soltarán la bola de nieve a partir de 2026, incluso hasta con nuevas e irreconocibles Eliminatorias. El espectáculo más lindo del planeta, el certamen que paraliza hasta al más indiferente y duro de los corazones cambiará para siempre: ya nada será igual.

Estamos a un año del fin de una época, o el inicio de otra, no sabemos si mejor o peor, tendremos que vivir más que nunca Qatar 2022 para comprobarlo, respirar sus arenas y mirar hacia lo que el futuro le depara al futbol... y no, no es un lugar común, mucho menos en estos tiempos.