Toño de Valdés | Toda la ruta

Los juegos completos son una especie en extinción por lo que llama la atención lo ocurrido con Walker Buehler.
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Por:
LITE
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En esta época del beisbol en donde los juegos completos son una especie en extinción llama la atención lo ocurrido el lunes pasado en Phoenix cuando Walker Buehler logró lanzar su primera blanqueada en las Grandes Ligas con trabajo de 108 pitcheos (75 strikes), solo tres imparables, diez ponches y sin base por bolas.
Esta joya de Buehler se convirtió en el primer juego completo de la temporada en todo el beisbol y sorprende aún más siendo un pitcher de los Dodgers de Los Ángeles y es que sabemos cómo gusta de manejar el manager Dave Roberts.
De hecho el año pasado la novena californiana solo tuvo un completo y fue de Trevor Bauer. Además está el antecedente reciente del juegazo que estaba tirando Clayton Kershaw en Minneapolis con trabajo perfecto en siete innings y con solo 80 pitcheos y sin embargo Roberts decidió retirarlo. Claro que los defensores del piloto Azul dirán que Kershaw ha batallado con las lesiones y que un veterano como él tiene que ser llevado con el máximo cuidado, pero ¿cuando tendrá el zurdo otra oportunidad de ese tamaño para pasar a la historia?
Claro que el tema no es exclusivo de los Dodgers, el año pasado sólo se concretaron cincuenta juegos completos y los Filis de Filadelfia fueron los líderes con cinco. Hace dos años en la temporada recortada por la pandemia fueron 29 completos en total y también Filadelfia fue líder con tres.
Que enorme diferencia con lo que se vivía hace diez años cuando se presentaron 128 juegos completos y hace veinte años (muchos antes de los analytics) fueron 214 con los Diamondbacks de Arizona como líderes con catorce y sólo Randy Johnson con ocho.
Por eso cuando pensamos en los años de Fernando Valenzuela nos damos cuenta que era un deporte diferente. Simplemente en 1986 cuando el “Toro” ganó 21 juegos, logró veinte duelos en los que caminó toda la ruta.
Habrá quien esté de acuerdo con la manera de manejar el pitcheo en la actualidad y quien añore las decisiones de antaño, pero está claro que la sabermetria llegó para quedarse.