La trampa de los Astros enterró el éxito de su sabermetría

Su título de 2017, una de las grandes historias del deporte de la década, quedó enterrada.

RICARDO OTERO
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Cuando los Houston Astros ganaron la Serie Mundial de 2017, un mundo de historias de superación y éxito se contaron a su alrededor, una mina de oro para los medios y los periodistas que siempre buscamos este tipo de cosas que contar.

Pero hoy, con el duro castigo que recibieron por parte de las Grandes Ligas por el robo de señales precisamente en aquella temporada, incluido el Clásico de Otoño ante los Dodgers de Los Angeles, descubrimos que el oro solo estaba pintado en la cubierta.

Una de las principales historias fue la de la portada de junio de 2014 de la revista Sports Illustrated, que desde entonces vaticinaba el título de los Astros en 2017. Para entonces, Houston era uno de los peores equipos de las Grandes Ligas, que solo ganó 51 de 162 partidos en la temporada regular.

El reportaje del periodista Ben Reiter recogió la estrategia de la gerencia general de los Astros, encabezada por Jeff Luhnow, para convertir a la novena en un equipo competitivo con base en datos y estadísticas a gran escala, gracias a la creación de un departamento de recopilación e interpretación de datos con cuatro personas de perfil científico, comandadas por el exingeniero de la NASA, Sig Mejdal.

Fuertes sanciones a los Houston Astros por robo de señales

La “cueva de los nerds”, como se le llama a aquel equipo de big data, tenía funciones tan precisas como apoyar a bateadores a detectar los lanzamientos a los que mejor le pegan, como a los pitchers a encontrar la forma de ser más efectivos y recibir menos carreras, además de ayudar a la gerencia general en la detección de talentos y jugadores para contratar.

La sabermetría, como se le conoce a esta técnica, llegó a las Grandes Ligas en 2002 gracias a los Oakland Athletics, por idea de su gerente general, Billy Beane, y su asistente Paul DePodesta. Esa historia fue retratada en un libro y una película tituladas Moneyball.

Aquellos Athletics rompieron la marca histórica de las Grandes Ligas de partidos ganados de manera consecutiva, aunque se quedaron cortos en los Playoffs. Con el paso de los años, la sabermetría dejó de ser una apuesta y se convirtió en el día a día de la mayoría de los equipos del circuito.

Tras la publicación de 2014, Reiter siguió la historia de los Astros y la plasmó en el libro Astroball. En él, detalló el trabajo del equipo de Mejdal, las decisiones de Luhnow y el progreso de resultados que llevaron a Houston de ser un equipo de 51-111 a ser campeón en tres años.

Luhnow nació y vivió hasta su adolescencia en la Ciudad de México. Su perfecto español y conocimiento de la cultura latina encajaron a la perfección en una urbe multicultural y cercana a la frontera con México como Houston y en un equipo que contrató a peloteros como José Altuve y Carlos Correa, entre muchos más, de países de habla hispana.

Uno de los aspectos que también retrató Reiter fue que la gerencia general de los Astros se dio cuenta que no podían depender al 100 por ciento de las estadísticas, que había aspectos no medibles que incidían en el rendimiento de los peloteros, desde la disciplina hasta la inclusión de jugadores veteranos con poco rendimiento estadístico, pero que se convirtieron en mentores para sus compañeros más jóvenes.

El caso más ilustrativo en ese sentido fue el del puertorriqueño Carlos Beltrán, quien volvió a la organización en 2017, con 40 años de edad. Tras una brillante trayectoria, el rendimiento de Beltrán descendió notablemente para aquel año, pero con su llegada detectaron que otros peloteros incrementaron sus números de bateo.

Beltrán se retiró ese año con su primer anillo de campeón. Recientemente fue contratado como manager de los New York Mets.

Desde su título, Houston se ha mantenido competitivo. En 2018 cayeron en la Serie de Campeonato ante los Boston Red Sox y hace menos de tres meses perdieron la Serie Mundial ante los Washington Nationals.

Tras el final de la temporada se conocieron las acusaciones de robo de señales, que han manchado el trabajo, que se consideraba ejemplar, de Luhnow y Hinch, quienes fueron despedidos de la organización de los Astros por su dueño, Jim Crane, poco después de conocerse su sanción.

También se ha acusado a los Red Sox de 2018 y ahí entra otro nombre: el de Alex Cora, quien fue el coach de la banca en los Astros de 2017 y manager de Boston al año siguiente. Se apoyaron en el cuarto de repetición que les da Las Mayores para pedir revisión de jugadas para detectar el código de sus rivales en los lanzamientos y predecir su forma de batear, una conducta que el comisionado Rob Manfred prohibió de manera directa a los equipos.

Las Grandes Ligas, en el comunicado que anunció el castigo a los Astros, indicó que una sanción a Cora puede venir próximamente. El manejador de los Red Sox está señalado entre los acusados por exjugadores de Houston que originaron esta investigación.

El big data tampoco puede determinar qué parte del éxito de los Astros llegó desde la cueva de los nerds y qué parte de el cuarto de repetición.