Con Guardado y sin Lainez, le falta picante a El Gran Derbi

El Sevilla vs. Betis no tuvo muchas novedades para los mexicanos, aunque sí para los españoles.

PATY TERÁN
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Siempre hay ganas de que un mexicano triunfe en el extranjero. O dos. Ganas de aderezar con picante ese futbol que no se tiene por nacimiento, pero que no es insípido. Que gane o pierda el Sevilla o el Betis en el derbi no implica nada en México, nos conformamos con los minutos que sumen Andrés Guardado o Diego Lainez.

La Guardado-Lainez es la décima dupla mexicana en un equipo europeo de la historia. Luis de la Fuente y Manuel Alonso en Racing de Santander (1934/35), Luis Flores y Manuel Negrete en Sporting de Gijón (1986) y Manuel Vidrio con Carlos Ochoa en Osasuna (2002/03), fueron las primeras.

Un poco más contemporánea ha sido la tripleta entre Rafa Márquez, Giovani y Jonathan dos Santos en el Barcelona (2007/09), el mismo Guardado con Omar Bravo en La Coruña (2008/09), Pablo Barrera y Efraín Juárez en el Zaragoza (2011/12).

Javier Aquino y Gio coincidieron en el Villarreal en la 2013/14, una temporada después, el Submarino Amarillo volvió a tener dupla mexicana con los hermanos Dos Santos, y Carlos Vela compartió vestidor con Diego Reyes en la Real Sociedad durante la campaña 2015/16.

No venimos a hablar de cómo vivieron todos esos jugadores nacidos en México los derbis de la ciudad en donde estuvieron en algún momento de sus vidas. Vamos a referirnos a la última dupla (2019-) y el último derbi, El Gran Derbi, ese que no implica nada.

Desde 2017 que llegó a Sevilla, la capacidad de juego y liderazgo del Principito nunca ha estado en tela de juicio e incluso en la recta final de su camino europeo, comparte gafete de capitán en juegos tan importantes como el último, con el hombre representante del beticisimo: Joaquín.

Después de dos años sabiendo lo bien que se vive y se come en Heliópolis, Diego Lainez no ha tenido tantas oportunidades como los mexicanos –especialmente los americanistas– hubieran deseado. Cansa su falta de participación a los nacionales y los comentarios de ‘metan a Lainez’ a los españoles.

El COVID ha sido una ironía para la carrera del joven extremo por derecha: por un lado, hizo que Manuel Pellegrini lo volteara a ver como recambio por las limitadas opciones que tenía ante las bajas por la enfermedad.

Cumplió, empezó mostrar lo que podía hacer y lo que ha evolucionado en ese altísimo nivel, pero por otro lado se infectó y su buena racha se vio frenada.

Para la temporada 2020/21, Lainez ya sumaba 498 minutos y una asistencia, lo que es más que en los dos años pasados donde no pasó de los 350 minutos en LaLiga.

Guardado fue titular y salió de cambio al minuto 65 por Juanmi Jiménez, en ese derbi que el conjunto verdiblanco lo terminó perdiendo como visitante, gracias al gol solitario de Youssef En-Nesyri (27’).

Ese derbi que para los béticos significó una esperanza, total, el ‘manquepierda’ lo puede todo. Mostró una luz de esperanza en forma de juego gracias a un sendero que ha forjado un ingeniero chileno y que le devuelve las esperanzas al equipo de regresar a Europa poco a poco.

Por el contrario, los mexicanos pueden pensar que Pellegrini es igual que los demás (Quique Setién y Rubi), que no va a meter a Lainez, que no le va a dar oportunidad, sea el partido que sea, porque el nacionalismo no conoce distinciones.

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