Guardameta de 42 años con riñón trasplantado gana juego en la NHL

David Ayres se convirtió en el héroe de los Carolina Hurricanes al entrar como portero de emergencia.

ISRAEL GERMÁN
logo

El guardameta de emergencia David Ayres se encargó de escribir una de las historias más increíbles en el deporte al ayudar a los Carolina Hurricanes a vencer 6-3 a los Toronto Maple Leafs al tener que entrar de emergencia por la desafortunada cadena de lesiones de los porteros de Carolina.

Ayres, un conductor de la máquina Zamboni (la que entre periodos restablece el hielo de la pista) de 42 años de edad, tuvo que salir al quite como el portero de emergencia, su rol adicional además de ayudar a emparejar la superficie congelada para los Hurricanes la noche del sábado en el partido ante los Maple Leafs en Scotiabank Arena.

Debido a las lesiones durante el partido de los porteros James Reimer y Petr Mrazek, Ayres se equipó para cubrir la portería de Carolina y detuvo ocho de los 10 tiros que enfrentó en su debut en la NHL, ayudando a su 'equipo' a obtener un triunfo.

Al término de cada partido de la NHL, se designan a las tres estrellas del partido, es decir, los jugadores más importantes del cotejo. En orden de importancia son presentados, y Ayres fue la primera estrella del duelo. El nativo de Whitby, Ontario, fue ovacionado pese a que ayudó a que Toronto perdiera el juego.
El debut en la National Hockey League tardó mucho tiempo en darse y más allá de eso, los obstáculos que le puso la vida misma parecían un recordatorio de que quizás nunca iba a llegar. En 2004 Ayres tuvo que someterse a un trasplante de riñón, un acontecimiento que le impidió presentarse a un tryout para llenarle el ojo a la gente de los San Jose Sharks.

Los dos primeros disparos que tuvo que enfrentar en la NHL acabaron en el fondo de la red. Previo a ese inicio desalentador y complicado, el head coach de los Hurricanes, el exjugador Rod Brind'Amour, le había dicho que no importaba el marcador, que solo se dedicara a divertirse y lo demás salía sobrando.

Al término del partido, Ayres fue recibido como lo que fue, como un auténtico héroe. Es altamente probable que ninguno de sus jóvenes compañeros supiera de ese trasplante de riñón al que debió someterse para seguir con vida, pero el simple hecho de tener 42 años, manejar un Zamboni y emerger de la nada para ayudar al equipo a ganar, ya es una proeza.

Pero las cosas no se detienen ahí. La organización de los Hurricanes anunció que llevarán a Ayers a Greensboro, la ciudad en Carolina del Sur donde juegan, para estar presente en el próximo partido en casa en contra de los Dallas Stars, publicaron en su cuenta oficial de Twitter.

"Me llevarán en avión allá a Carolina para el partido del martes, de manera que podré compartir más tiempo con los muchachos, lo cual me parece excelente. Son un gran equipo, una gran organización", dijo un halagado Ayres.

La moraleja de esta historia es quizás que a veces las oportunidades no llegan en el modo ni en el momento que lo imaginamos, pero cuando estas se presenten, solo debemos estar listos, respirar hondo y darle para adelante.

Deontay Wilder v Tyson Fury

Tyson Fury ganó por nocaut técnico en el séptimo round

Al Bello/Getty Images

1 / 48