Carlos Girón: el clavadista único de una generación

El mexicano se quedó con la plata tras una decisión polémica de los jueces en Moscú 1980.

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Fue el 23 de julio de 1980. Una ovación al terminar la Final de los 100 metros mariposa distrajo, supuestamente, al soviético Aleksandr Portnov, quien falló en el undécimo y último clavado de la ronda final en el trampolín de 3 metros de los Juegos Olímpicos Moscú 1980.

Los jueces le dieron la oportunidad de volver a tirar su último salto, que hizo con suficiencia. Las protestas no se hicieron esperar. La falla de Portnov abría la puerta para que se diluyera su ventaja de 20 puntos tras la décima ronda. El mexicano Carlos Girón habría sido el primer beneficiado.

En sus terceros Juegos Olímpicos, Girón llegó a Moscú en la cúspide de su carrera. Él, así como el italiano Franco Cagnotto y el alemán oriental Falk Hoffman protestaron que lanzaron clavados en similares condiciones que Portnov y cumplieron.

Girón hizo el mejor clavado de la última ronda, pero con el "undécimo-bis" de Portnov solo le alcanzó para recortar siete puntos. El local acumuló 905.025 puntos, por 892.149 del mexicano. Cagnotto se colgó el bronce y Hoffman no alcanzó el podio.

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La protesta llegó a tal grado que hubo reuniones entre oficiales por dos días antes de hacer la ceremonia de premiación. Pero ser local en una de las potencias mundiales del momento pesó.

Por cierto, los clavados y las pruebas de natación no se celebran de manera simultánea desde Los Angeles 1984, Juegos a los que no asistió Portnov por el boicot del bloque comunista.

Ocho años antes, en Múnich, a Girón se le escapó la plata en su última ejecución.

"Fallé en mi último clavado de dos y media vueltas inversas en la plataforma de 10 metros, iba bajo la tutela de Jorge Rueda y de Mario Tovar (el entrenador de Joaquín Capilla). Fue un error de conocimiento de las personas porque me tiré en el entrenamiento previo a la competencia y lo hice muy bien. Le pedí a Mario que lo dejara hacer otra vez, pero dijo que no. Si se lo hubiera dicho a Jorge, me hubiera dicho tírate los que quieras, pero me quedó una duda", recordó Girón en entrevista al diario Excelsior en marzo de 2012.

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En Moscú, se le escapó el oro.

Al año siguiente, con rivales estadounidenses y sus aliados, quienes boicotearon los Juegos de Moscú 1980, se celebró la Copa del Mundo FINA en la Ciudad de México. Girón derrotó incluso a Greg Louganis para llevarse la medalla de oro.

Sus medallas de oro y bronce en los Juegos Panamericanos México 1975 en la plataforma y el trampolín respectivamente le valieron el Premio Nacional de Deportes en la primera edición que se entregó.

Es uno de los cuatro miembros mexicanos del Salón de la Fama Internacional de la Natación, junto a Joaquín Capilla, Felipe Muñoz y Javier Ostos.

Cirujano dentista de profesión y nacido en Mexicali, Baja California, en 1954, Girón fue el eslabón entre dos generaciones de clavadistas mexicanos. Entre Múnich 1972 y Los Angeles 1984, fue el único medallista azteca en una disciplina que ha llenado de alegrías a su país y, probablemente, es el mejor clavadista masculino que dio México después de Joaquín Capilla.

Hoy ascendió al olimpo mexicano.