Lupita González celebra 3 años de su medalla en incertidumbre

El 19 de agosto de 2016, Guadalupe González obtuvo la medalla de plata en Río 2016.

logo

Cuando cruzó la meta, Guadalupe González rompió en llanto: un final trepidante ante dos representantes de China la dejó con una medalla de plata histórica para la caminata mexicana en la prueba de los 20 kilómetros.

Pero ella quería el oro.

En una modalidad del atletismo donde México fue potencia mundial durante medio siglo, se cosecharon nueve medallas olímpicas, tres de ellas de oro, pero ninguna de una mujer. Lupita le dio la primera medalla a la marcha de su país en un evento mayor (Olímpicos o Campeonato Mundial) en siete años.

Publicidad

La china Hong Liu cruzó primero la meta con tiempo de 1h 28:35. González llegó solo dos segundos después. El bronce fue para otra marchista del gigante asiático, Xiuzhi Lu, cinco segundos detrás de la mexicana.

Lo más sorprendente de la actuación de González fue que cuatro años antes ni siquiera practicaba caminata, sino boxeo, deporte que dejó por su físico muy delgado. Encontró su punto en la marcha, el deporte para el que estaba realmente predestinada.

Un año después, repitió con la plata en el Campeonato Mundial Londres 2017, nuevamente detrás de una china, pero González dejó claro que su intención era llegar a Tokio 2020 con mayores credenciales.

Publicidad

Incluso en mayo de 2018 dio el primer aviso de que podía desbancar a las chinas, al vencerlas en su país, en la Copa del Mundo de Taicang, como parte del Campeonato Mundial de Marcha por equipos. Fue la revalidación del título que obtuvo en Roma 2016 por un dopaje de Hong Liu que le generó a la asiática una suspensión de un mes.

Pero a partir de mediados de 2018, el ascenso meteórico se convirtió en un tobogán. Una lesión la privó de ir a los Juegos Centroamericanos y del Caribe y en octubre le fue detectado un dopaje por trembolona. La atleta está en proceso de apelación de una sentencia de cuatro años, la máxima que contempla el Código Mundial Antidopaje para quienes caen por primera vez en una falta de este tipo.

La Asociación Internacional de Federaciones Atléticas y la Agencia Mundial Antidopaje (IAAF y WADA, respectivamente, por sus siglas en inglés) detectaron innumerables inconsistencias en la defensa de la marchista, que alegó la ingesta involuntaria de la sustancia en un puesto de tacos a la orilla de una carretera, durante una fase de su entrenamiento.

La sanción no le quitó sus medallas, pues ocurrieron fuera del contexto de sus competencias.

El castigo ya le impidió participar en los Juegos Panamericanos Lima 2019 y casi con certeza de los Campeonatos Mundiales Doha 2019. Si la apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo da una sentencia de dos años o más o ratifica la original, también se perderá los Juegos Olímpicos.