Una fiesta se vive en el hotel del América previo a la Final ante Monterrey

Porras, cánticos, bombas de humo azulcrema y baile, adornan la salida del equipo rumbo al Estadio Azteca.

ÁLVARO CRUZ SANTIBÁÑEZ
logo

Desde las 11 de la mañana el América ha sido arropado por una afición desbordada en pasión, que no dejó que las vallas frenaran su euforia por alentar a sus ídolos afuera del hotel de concentración.

Las inflatables banderas dieron vida al inmueble; Chucky, el muñeco diabólico, hizo su aparición en una sillita para convertirse en el máximo atractivo de una espera larga por la salida de los jugadores.

Transcurría el día y la gente lucía incansable. Conforme se acercaba la hora del juego, la emoción crecía. Afuera, los gritos retumbaban; adentro, los huéspedes que vinieron desde varios puntos del país y los Estados Unidos, se tomaban fotos con Miguel Herrera mientras le pedían el título.

Guerra de porras de Rayados en trajineras

Pasadas las cuatro de la tarde llegó la porra del América, enfundada en playeras y mantas que hacían espectacular su arribo al ritmo de los bombos, cánticos y humo azulcrema.

Baile, porras, fiesta al por mayor, eso era el hotel de concentración Águila, que estaba repleto de familiares de jugadores y un ambiente de confianza que irradiaban rumbo a un juego donde la remontada, con tantos antecedentes positivos, era el único escenario pensado por los seguidores del americanismo.