Ricardo Salazar | ¿Quién es el mejor centro delantero en México?

Isidro Lángara es el mejor goleador y futbolista extranjero y es candidato al mejor jugador.

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Ante la falta de actividad futbolística en todo el mundo por la contingencia sanitaria, muchos medios digitales han recurrido a las encuestas para mantener vigencia e interacción con los aficionados, principalmente buscando elegir a los mejores, pero con tal de generar morbo y acaparar atención se echa a la basura la historia proponiendo siempre a los vistos en los años recientes o más populares.

No creo que exista una materia en las escuelas de periodismo o comunicación que tengan dicho propósito. Si la prioridad es vender antes que aportar se está atentando contra los principios básicos de la ética profesional. Cuando se proponen nombres de antaño, inmediatamente llega la respuesta, ¿quién los conoce?

El aficionado no los reconoce y no los conocerá precisamente porque la historia no vende, aunque a algunos equipos les funciona por no renovar su grandeza con base en títulos, viven del pasado retroalimentándose de una cultura perdedora que los vitorea y apoya.

¿Quién es el mejor romperredes en la historia del futbol mexicano? Hay varios y muy buenos candidatos, nacionales o extranjeros. La elección no debe ser por gusto o verlo jugar, se tiene que contemplar la contundencia a través de los promedios de goleo, logros individuales y colectivos, equipos a los que más marcó, sobre todo si las anotaciones tuvieron trascendencia, lo que hoy se conoce como mojar en los partidos importantes, que pocos lo hacen.

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¿Se imaginan que allá por los años 2070 se desechen a Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, simplemente por no haberlos visto jugar? Esa pifia se comete con muchos jugadores del siglo pasado y cuyo pecado fue no haber tenido televisión, uno de ellos, el mejor centro delantero que se haya visto en canchas mexicanas, que, por mucho, es el más grande de todos los tiempos, Isidro Lángara Galarraga (1912-1992).

Español de nacimiento y opositor a la dictadura de Francisco Franco. Como integrante de la resistencia, viajó con la Selección Vasca por el mundo para generar recursos para la causa republicana, por Europa, Cuba y el 3 de noviembre de 1937 desembarcan en el Puerto de Veracruz y el domingo 7 debutaron en la capital del país enfrentando al América.

El conjunto vasco juega 10 partidos, anota 27 goles, 10 de ellos de Isidro Lángara, uno en especial y espectacular, tomando un balón bombeado, tendiéndose de espaldas a la portería y rematando de “cuchara” con un tiro fulminante que dejó viendo visiones al portero nacional, Raúl Estrada. Una “chilena” que nunca se había visto en México, es decir, las “hugiñas” son tan viejas como el propio balompié, pero, ya sabemos que el nacionalismo perdedor pondera demasiado en busca de ganadores a la fuerza, creando ídolos y falsos súper dotados.

Regresan los vascos en 1938, otra docena de juegos, 50 pepinos, otros 11 de Isidro. La Selección es aceptada en la Liga Mayor y compite con el nombre de Euskadi en el campeonato 1938-39. El corpulento jugador con cara de niño hace su presentación anotando un triplete al América, realiza 19 metas, los hace en 11 de 12 juegos. Se va a Argentina y se presenta con San Lorenzo de Almagro marcando nada más cuatro tantos a River Plate.

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En enero de 1942, el cuadro azulgrana realiza una gira por México, Lángara anota 23 de los 43 goles, arrebatando nuevamente palmas desde los graderíos, todavía de madera. Para 1943, regresa a nuestro país y enrolarse con el club España, con 27 pepinos se corona monarca de goleo individual.

En el campeonato 1944-45, es rebasado por Roberto Aballay en los últimos dos juegos y termina subcampeón con 38 por 40 del argentino, pero en el siguiente concurso 1945-46 se desquita e iguala las 40 dianas de Aballay para conseguir un séptimo cetro de goleo en tres países, increíble.

Lángara regresó a España para colgar los botines en su querido Real Oviedo. En México jugó 81 partidos, anotó 124 goles para registrar una media de 1.53, el más alto en la historia de la Liga. Si los ignorantes de la mal llamada época amateur (1922-43), saltan a agredir y desconocerle, bueno, hay que descontar 12 juegos y 18 goles, entonces, el total sería de 106 entre 69 encuentros y el promedio sigue siendo el mismo que ni el brasileño Evanivaldo Cabinho (0.72), el paraguayo José Cardozo (0.75) o el propio francés André-Pierre Gignac (0.60) alcanzaron entre los mexicanos, el mejor de todos es otro olvidado y jamás reconocido Adalberto “Dumbo” López (1924-1996).

El extraordinario delantero originario de Cocula, Jalisco, realizó la friolera de 200 en 224 partidos para un espectacular promedio de 0.89, también en la época profesional (1942-56), por aquello de no contar la amateur. Después de esos dos monstruos, destaca Octavio Vial con (0.84) y hasta entonces aparecen Cardozo y Cabinho, quien incluso es superado por Horacio Casarín (0.74).

Efectivamente, eran otras épocas las de Lángara, el “Dumbo”, Casarín y la “Pulga” Vial, pero eso no desmerece lo realizado en una cancha que mide lo mismo y contra igual cantidad de adversarios; en todo caso, si eran malos jugadores a la defensiva, qué podemos decir de la época de Cabinho, Cardozo o la actual de Gignac. ¿Son tan malos también?

A pesar de demostrarlo con estadísticas, es difícil convencer a las editoriales y perdedores que consideran a la selección de la esperanza verde como la mejor (no clasificó a la segunda fase de los Olímpicos de 1976 y fracasó en el Premundial de 1977), la mayor “A” de mejor desempeño en la Copa América 1993 (clasificó como tercer lugar a la segunda fase con dos miserables empates) o considerar a un técnico poco eficiente como uno de los mejores, Ricardo La Volpe, entre muchos ejemplos.

Si quieren verdaderos ídolos y ponderar grandes jugadores, hay que hacer numeritos. Isidro Lángara tiene el más alto promedio de goles con la selección de España, 1.41 y 1.16 en la Liga Española. En las tres competencias en las que participó, logró más de cien metas: 124 en México, 110 en Argentina y 104 en España, en todos se coronó monarca de goleo individual: tres Pichichis, uno en Sudamérica y otro en Norteamérica. Al momento de su retiro, era el séptimo mejor goleador en la historia del futbol, hoy es el número 32.

Sin duda, Lángara es el mejor goleador y futbolista extranjero en la historia del futbol mexicano, pero también es candidato al más grande de todos los tiempos.

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