Ricardo Salazar | El sabio del futbol mexicano

Ignacio Trelles se convirtió en leyenda en el futbol mexicano con hechos y palabras.

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Admirado por muchos, criticado por otros, para bien o para mal, Ignacio Trelles será por siempre un símbolo del futbol mexicano: Alguien que quiso imponer sus ideas, pocos las entendieron, pero al paso del tiempo, estableció técnicas, estrategias. marcas, estadísticas y números, si nadie logró superarlo en tres décadas, difícilmente lo harán en el siglo XXI.

Jamás un reportero o periodista logró sacarle una respuesta exacta a pregunta expresa, siempre evadiendo o contestando con otros cuestionamientos; polémico, singular, crítico y hasta chistoso. Sarcástico, de humor negro, marrullero, distractor, con frases célebres que quedarán para la posteridad y siempre ponderando las circunstancias, dentro y fuera del campo.

Hasta su fecha de nacimiento causa polémica. El pasaporte es el documento oficial para la inscripción en una competencia organizada por la FIFA. En Zúrich lo tienen registrado el 19 de julio de 1919, así aparece en innumerables publicaciones hasta principios del siglo XXI, cuando de repente dio un salto de tres años asegurando que nació en 1916, es decir, falleció a los 103 de edad, no a los cien, me quedo con la fecha de nacimiento oficial.

Dionísio “Nicho” Mejía, figura del Atlante en la década de los años treinta, fue su ídolo e inspiración para jugar al futbol. Debutó en el profesionalismo con el Necaxa en la temporada 1941-42, militó posteriormente con el América, Monterrey, Vikings de Chicago en la Liga de Nortamérica, regresó, se presentó con el Atlante, pero en ese mismo partido se fracturó por segunda vez, lesión que lo retiró de las canchas de manera prematura a los 28 años de edad, en 1947.

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Trelles se dedicó a estudiar, tomó el curso de entrenador y fue ascendiendo progresivamente. Llevó al Zacatepec a ganar el título estatal de Morelos, la Liga de Reservas del Distrito Federal y el primer campeonato de Segunda División en 1951. Luego, llevó a los primeros planos al Marte conquistando el título de Liga de Primera División y el Campeón de Campeones 1953-54, repitió con el Zacatepec en 1954-55. En 1957 se ciñó por primera vez la Copa México, en la siguiente temporada 1957-58, otro doblete Liga y Campeones con el cuadro cañero, esas condiciones lo llevaron a la selección nacional como asistente de Antonio López Herranz, quien se encontraba enfermo, puesto que recibió definitivamente en 1960.

En 1962, llevó a la Selección Mexicana a ganar el primer partido de Copa del Mundo contra Checoslovaquia, en 1965, obtuvo el título del Torneo de Naciones de Concacaf , en 1966, un pentagonal en Chile y sacó dos empates en el campeonato mundial de 1966, en 1967, se colgó la medalla de oro de los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá.

Sus grandes fracasos fueron perder la medalla de bronce ante Japón en los Juegos Olímpicos de México 1968 y naufragar en una gira europea en 1969 donde perdió con Bélgica, Suecia y los amateurs de Dinamarca y Luxemburgo, por dicha razón no se mantuvo hasta el Mundial México 70, sin embargo, fue llamado como asesor de Javier de la Torre, volvió a tomar las riendas del Tricolor en 1975 y ayudó a Manuel Lapuente a dirigir a la selección recuperando el título de Norteamérica en 1991.

Trelles hizo campeón a siete equipos: Zacatepec, Marte, selección mexicana, selección panamericana, Toluca, Cruz Azul y Atlante, consiguiendo 21 títulos, 15 a nivel de clubes y seis más con representativos nacionales.

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Don “Nacho” deja un legado de conocimientos tácticos, cuyos discípulos pusieron en práctica, el famoso “toquecito”, que no era otra cosa que tener la posesión del balón y el orden defensivo, como lo demostró en el llamado “juego del miedo” contra Inglaterra en el Mundial de 1966. Utilizó a siete elementos de defensas, desde el portero Ignacio Calderón, una línea de cuatro con Chaires, Del Muro, Peña y Jáuregui, y dos defensas de contención, “Campeón” Hernández y “Fierros” Nuñez, con todo y eso, perdió dos goles por cero, pero no fue la goleada de ocho contra nada, cinco años antes, en el mismo estadio de Wembley.

Sus marrullerías se cuentan por docenas, castigado siete veces con meses de suspensión. Protestando, metiéndose a la cancha, lanzando balones, increpando al árbitro e inspector autoridad, el antifutbol en toda la expresión de la palabra, pero era parte de la esencia del técnico incomprendido, aún así, se ganó el respeto de todos los árbitros. Un día Arturo Yamasaki le dijo: “Se sale usted o me salgo yo”, pues váyase, le dijo Trelles. El nazareno peruano tomó el balón y abandonó el campo, el partido quedó inconcluso.
Ignacio Trelles dirigió 1379 partidos oficiales, incluyendo selecciones panamericanas, olímpicas y la mayor.

Ganó el 44 por ciento, empató el 29 y perdió el 27, con un impresionante 58.7 por ciento de productividad que nadie ha amenazado, no siquiera Ricardo Ferreti, quien invirtió 51 torneos para ganar siete ligas, en cambio, el famoso “cachuchas” lo hizo en 26.

Hay quedan las anécdotas y logros de un hombre carismático, pero sabiondo, el más conocedor de todos alrededor del futbol mexicano, cuyas circunstancias le han impedido dar el salto, porque hay factores, internos y externos, que lo impiden, ¿qué dijo?, lo dijo Don “Nacho” Trelles, el eterno Trelles, cuya leyenda fue construyendo con hechos y palabras, descanse en paz.