La trágica final entre Pumas y América que dejó ocho muertos

El 26 de mayo de 1985 se tiñó de sangre el Estadio México 68 y su trágico túnel 29.

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La inédita final entre Pumas y América evocaba ecos de júbilo futbolístico en el país, nada debía manchar tan impresionante fiesta, sin embargo, la tragedia marcó su territorio y dejó ocho muertos aquel 26 de mayo en el Estadio México 68 y su trágico túnel 29.

Desde el duelo de ida en el Estadio Azteca se vuslumbraba un alto grado de complejidad en el tema seguridad, pues hubo 1000 personas detenidas por rijosas. En la cancha, Carlos Hermosillo y Alberto García Aspe dejaban todo empatado para definir al campeón en C.U.

Domingo en la mañana y nadie quería perderse el duelo. La pasión se desbordaba y 30,000 almas abarratoban el estadio olímpico, entre cánticos y porras que rugían cual potente puma en pos de matar a su presa. Pero el diablo anduvo suelto ese día y le hizo un guiño a la gente con boleto en mano, real y falso, para saltarse la seguridad y buscar entrar a como iera lugar.

Fue entonces que los aficionados afuera del túnel 29 provocaron una estampida para derribar la puerta de metal con barrotes y se lanzaron a la agónica oscuridad del pasillo rumbo a la grada, que ya los esperaba con otra puerta cerrada y ahí comenzó el suplicio, gritos desesperados que se ahogaban entre una multitud llena de algarabía en la grada, sin conocimiento de lo que pasaba.

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Golpes, patadas, rasguños y gente que se desmayaba por la falta de aire en un túnel que envolvió a los fan´áticos con su manto mortal, seducidos por el juego más esperado por años que jamás lograron ver y, otros, que ni el nuevo amanecer pudieron contemplar. Así salió un hombre con sus hijo en brazos, muerto en aquel túnel.

Lo que debía ser una fiesta de colores amarillo, azul y oro, tuvo la indeseable presencia de un rojo intenso que acabó con las ilusiones de una final cuyo recuerdo más grande es la pérdida de ocho vidas, siete en el túnel y una más en el hospital del Xoco. Algunos dicen que fueron 10 más todos los heridos.

América fue campeón en un tercer partido disputado en Querétaro, lleno de polémica por el árbitro Joaquín Urrea, que pasó a ser el villano secundario de una serie empañada por la oscura muerte de aquel trágico túnel 29.