Iván Kasanzew | La mala costumbre de "inflar el globo" en la Liga MX

Los torneos han sido cuna de elogios y desmedidos comentarios hacia personajes de los equipos.

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Alan Pulido cerró el Torneo Apertura 2019 con 12 goles e inmediatamente algunos periodistas y muchísimos aficionados elogiaron por todo lo alto al delantero de las Chivas. Lo conseguido por Pulido no es poca cosa, pero al parecer hay muy mala memoria.

El atacante ha vivido en los últimos torneos del gol que hizo en la final de 2017 ante Tigres. Desde entonces, el mediático futbolista ha aportado poco y nada en el Rebaño Sagrado.

¿Puede el Apertura 2019 marcar un antes y un después en la carrera de Alan? Sí, puede, pero es poco probable porque su pasado lo condena. A los 28 años, Pulido debería ser tan consistente como Rogelio Funes Mori o André-Pierre Gignac.

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Los grandes delanteros mantienen su nivel jornada tras jornada, certamen tras certamen. Se la pasaron diciendo que Pulido tenía todo para ser un crack y todavía no merece ese calificativo. Y, honestamente, no creo que se lo gane. Sigue siendo un jugador inflado, hasta que demuestre lo contrario.

En cambio, creo que aunque José Juan Macías no ha cerrado de la mejor forma la temporada regular, se puede observar que es un joven serio, y que sabe que al talento lo tiene que acompañar el trabajo. Es un jugador consistente a su corta edad. Además, ya el "Tata" Martino se está encargando de pulirlo y de que no elija el camino equivocado.

El inflar a los futbolistas cuando se lo merecen y cuando no se lo merecen es algo muy común en la Liga MX. Otro caso concreto es el arquero de Veracruz, Sebastián Jurado. Pasó de ser "el sucesor natural de Memo Ochoa" a tener una campaña para el olvido con los Tiburones.

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No hay dudas que tiene gran potencial, pero son muchos los jugadores con proyección y muchos los que fracasan por diferentes motivos. No quiero decir que Jurado no triunfe, pero tendrá que trabajar mucho para conseguirlo; y hoy no estoy tan seguro que merezca ser titular en un equipo de primera división ya que lo vi cometer muchos errores. Pero que quede claro que adular precipitadamente a un muchacho de 22 años es un muy mal mensaje para el futbolista.

También pasó con Diego Lainez, de discreta aventura europea. En el Betis no tiene lugar y hasta en la selección mexicana aseguraron que no estaba listo para emigrar al viejo continente. Pero al muchacho se lo infló y el globo explotó. Y ahora le costará mucho más cumplir con las expectativas generadas. Al menos tiene solo 19 años y el futuro está en sus manos. Ojalá el fracaso inicial no lo deprima al punto de regresar a su país.

Es una muy mala costumbre pensar que porque un futbolista tuvo un buen partido o tal vez un muy buen torneo, es llamado a ser la próxima figura del balompié.

Definitivamente ser reconocido a nivel mundial no es fácil, y creo que la cautela y la paciencia ayudan al desarrollo de los nuevos talentos en cualquier parte del mundo. Sin embargo, cuando se expone al futbolista con desmedidos elogios muchas veces el daño resulta ser irreparable.