Álvaro Cruz | El sacrificio de Washington Corozo, delantero de Pumas

"Ahora lo tengo todo, pero tuve que pasar muchas cosas desde muy pequeño".

ÁLVARO CRUZ SANTIBÁÑEZ
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El futbol es la vida misma para muchas personas que laboran en torno a él. No es lo más importante de lo menos importante, como tanta gente osada se atreve a asegurar sin conocer un ápice de historias al rededor. El sacrificio de Washington Corozo para covertirse en futbolista, hoy jugador de Pumas, es una prueba fehaciente de la valentía que arropa un sueño y la importancia del futbol en su formación para toda la vida.

Es reconfortante que mi primera entrevista presencial después de 15 meses encerrado sea con un muchacho de 22 años que entiende a la perfección la fórmula inequívoca del sacrificio para conseguir objetivos, la tolerancia al fracaso, la gestión del miedo, la convicción a sobresalir.

"De niño no lo tuve todo, había carencias, pero lo más duro para mí fue dejar a mis papás a los 11 años para convertirme en futbolista, fue muy difícil". Corozo lleva la mitad de su vida solo, lejos del abrazo cotidiano de mamá y papá, de la comida en casa, el 'ponte tu chamarra que hace frío', eso que se extraña de la infancia y Washington no lo sabe, porque extrañó más que un recuerdo. La vivencia.

"Ahora lo tengo todo y siempre hago las cosas por mi familia, por mamá, papá, hermanos, sobrinos y ahora mi hija, no quiero que les falte nada". Su edad no es impedimento para el compromiso con la madurez, porque Corozo sabe que desenfocarse puede ser costoso para una carrera que forjó desde las lágrimas de la soledad, hasta el esfuerzo instintivo que lo tiene donde soñó y trabajó para estar.

Pumas no falló en el fichaje, llevó a un joven que representa a ultranza los valores de una institución como la UNAM. Una persona que usa la noche para soñar y el día para trabajar el sueño. Condiciones futbolística las tiene, parecerse a Neymar no es broma, de verdad lo piensa y sonríe cuando lo dice.

No es obligación del aficionado entregarse desde ya a un desconocido, pero sí arropar a un jugador bragado que está dispuesto a mostrar su 'garra Puma' desde los entrenamientos. Washington Corozo está acostumbrado a sacrificar comodidades por objetivos, así que cuando dice que viene a Pumas por el título y a dejar huella, hay que tomarlo en serio, porque no es un cliché, es su forma de vida.

La garra de Vigón que impacta e inspira a Washington Corozo