Paola Espinosa: la atleta mexicana con más medallas en JP

La clavadista mexicana se despidió de Lima 2019 con récord difícil de romper y un legado grande.

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Paola Milagros Espinosa Sánchez, bajacaliforniana, la clavadista, la medallista… Este es su andar en la justa panamericana, donde ha competido en cinco ocasiones.

Para muchos, hablar de Paola es referirse a un ejemplo deportivo, a una mujer que se sobrepuso a muchas cosas para tomar parte en la historia que le estaba destinada.

Cuando era niña, se le había diagnosticado un trastorno por déficit de atención, pero a los seis años, su vida cambió cuando seguía los Juegos Olímpicos de Barcelona, pues una joven de trece años, la china Fu Ming Xia, ganó la medalla de oro en plataforma de 10m. Ahí definió su vocación y encauzó sus esfuerzos a los clavados.

Pero además, la historia le ha dado un título, por un récord difícil de romper en Juegos Panamericanos: cinco participaciones y la atleta mexicana con más medallas en el evento continental.

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Su historia en esta justa empezó en Santo Domingo, República Dominicana en 2003, donde ganó dos medallas de plata, una por trampolín y la otra desde la plataforma, ambas en clavados sincronizados.

Su siguiente participación la llevó a Brasil para participar en Río 2007, donde logró la medalla de plata en plataforma individual y tres medallas de oro en trampolín de tres metros individual y sincronizados, así como en plataforma sincronizados.

En Guadalajara 2011 se lució ante sus paisanos al cosechar un bronce en trampolín de tres metros y luego tres medallas de oro, producto de su participación en clavados sincronizados desde el trampolín de tres metros y desde la plataforma, así como en clavado individual.

Además, aquel 14 de octubre, recibió el honor de encender el pebetero en la ceremonia inaugural.

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En Toronto 2015 logró imponer una marca como la atleta mexicana en Juegos Panamericanos con más medallas y lo fue por sus dos preseas áureas por ganar la competencia en trampolín de tres metros sincronizados y plataforma individual, y además sumarle un bronce en plataforma sincronizados.

Su maternidad la alejó de las competencias por una buena temporada, pero a partir de mayo del 2018, regresó a los entrenamientos para prepararse con miras al Mundial de Gwuanju, donde consiguió el boleto olímpico para México en el trampolín de 3 metros, en la modalidad de sincronizados, y ahora se encuentra en sus quintos Juegos Panamericanos.

En Lima 2019 logró el bronce en trampolín 1m. femenino y clavados sincronizados en trampolín de 3 metros, pero su adiós definitivo en la prueba individual desde la tabla se vio manchado por una segunda ejecución fallida que la sacó de la pelea por las medallas.

Sin embargo, su pasado y su legado queda intacto. Los números son fríos, pero dan fe de la mejor clavadista en la historia de México, que ahora se enfoca en ir por quinta ocasión a los Juegos Olímpicos.

Su despedida nos recuerda que los héroes pasan la estafeta a las nuevas generaciones, pero nuestros corazones quieren seguir viendo a los mismos atletas, las mismas caras y las mismas glorias, pero así son los deportes, con vida competitiva limitada que alimenta la leyenda de los triunfos de los atletas.