El deporte mexicano hace historia pese a la adversidad en Lima 2019

Pese a perder becas y con un pronóstico bajo de autoridades, los deportistas mexicanos respondieron con creces.

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José Carlos Villarreal no fue contemplado para ir a Lima 2019 por la Federación Mexicana de Atletismo ya que no se presentó al selectivo por un compromiso con la Universidad de Arizona, pues debía competir en el Campeonato Nacional de la NCAA. Fue incluido a la delegación a petición de la jefatura de misión y respondió con un oro inédito para México en los 1,500 metros planos. Su sonrisa al cruzar la meta es una de las imágenes más icónicas de Lima 2019.

Mariana Arceo fue expulsada de la sede de entrenamiento de la selección nacional hace tres años por grillas internas. Hace dos, regresó a Guadalajara tras la traumática experiencia del temblor del 19 de septiembre en la Ciudad de México. Se preparó sin entrenador hasta hace apenas seis meses. Hoy es la primera campeona mexicana continental del pentatlón moderno y ganó de manera contundente.

Paola Morán fue voluntaria, a los 14 años, en la pista atlética en los Juegos de Guadalajara 2011. Ocho años después estuvo nuevamente en la pista, pero ahora como competidora y ganó la plata en los 400 metros planos. Su medalla la recibió de manos de Ana Guevara, campeona mundial y medallista olímpica.

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Mismo caso el de Jessica Salazar, quien fue voluntaria en el velódromo y vio a Daniela Gaxiola ganar una plata y un bronce en Guadalajara 2011. Ahora, las dos juntas, rodaron por una medalla de oro en la prueba de velocidad.

A Paola Longoria la hemos visto ganar en todos los escenarios posibles, pero pocos saben que a los 18 años tuvo que migrar a Estados Unidos para poder seguir jugando. Sus padres eran sus únicos patrocinadores. Alejada de su familia empezó a forjar su leyenda. Hoy es triple tricampeona panamericana, la máxima ganadora mexicana de oros en Juegos Panamericanos y, sin duda, la mejor raquetbolista del mundo.

Solo para clasificar a Lima 2019, Briseida Acosta tuvo que derrotar, ni más, ni menos, a una triple medallista olímpica y mundial, con un oro en ambas instancias, María del Rosario Espinoza. Respondió en la capital peruana con el metal dorado.

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Hemos visto sus momentos de gloria, pero no el camino que tuvieron que recorrer para llegar a él. Cada uno tuvo de los deportistas que nos representó en Lima 2019, hayan ganado o no alguna medalla, tuvo que superar un sinfín de adversidades antes de enfrentar a sus rivales.

Los 542 deportistas tuvieron que pasar fuertes procesos internos de selección. En ellos, medallistas mundiales como María Espinoza, Rommel Pacheco y Alexa Moreno quedaron fuera. Los 542 son los mejores del país.

En un año en que el deporte mexicano tiene su presupuesto más bajo de la última década, ellos respondieron y nos hicieron emocionarnos y enchinarnos la piel. Nuestros deportistas se convirtieron en nuestra fuente de inspiración y nos han retado a vencer nuestros límites en la vida diaria.

A muchos de ellos les redujeron becas y apoyos federales. Ana Guevara, como directora de Conade, solo dio crédito para 19 medallas de oro antes del arranque de los Juegos. Su pronóstico solo cubrió el 51 por ciento de lo que realmente pasó.

Nos hicieron volver a sentir la emoción de una victoria 37 veces. Tantas veces como nunca había pasado fuera de los límites entre los ríos Bravo y Suchiate. El Himno Nacional Mexicano sonó al menos una vez cada uno de los 17 días de competencia de Lima 2019, algo que nunca había ocurrido en la justa continental.

Sonó más veces que los himnos de Canadá y Cuba, potencias mundiales de las que México había estado a la sombra por décadas.

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Nos hicieron ver alzarse la bandera 136 ocasiones.

A todos ellos les damos las gracias por cada gota de sudor, de lágrimas y de sangre derramada no solo en Lima, sino en toda una vida dedicada a cumplir un sueño.

Para muchos de ellos, el sueño sigue rumbo a Tokio 2020 y le han enseñado a 140 millones de mexicanos, dentro y fuera de sus fronteras, a creer en ellos.

Pero para aquellos cuyos deportes no forman parte del programa olímpico, merecen la misma admiración. En el raquetbol, los Panamericanos tienen el nivel de un Campeonato Mundial; el patinador Jorge Luis Martínez enfrentó una competencia con cuatro campeones mundiales y fue medallista.

En tiempos de adversidad y de dudas, ellos se crecieron y nos hicieron creer que cualquier cosa es posible. Que el deporte siga siendo esa metáfora perfecta de la vida que nos haga crecer cada día.