Raúl Méndez | Reto Tokio

Hay muchos intereses en juego que incidirán directamente en la calidad que podamos esperar del torneo olímpico.

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En teoría, el torneo de futbol varonil en los Juegos de Tokio será prometedor porque reunirá selecciones como Francia, Alemania, España, Argentina, Brasil, Egipto, Corea del Sur y México.

Equipos repletos de talento para presentar verdaderos trabucos como Francia o Brasil y la posible aparición de figuras, llámese Kylian Mbappé, Neymar, Sergios Ramos, Mohamed Salah o Heung-Min Son. Algunos lo harán en calidad de refuerzos o como el francés, quien tiene la edad reglamentaria, pero su nivel es de campeón del mundo. En cualquier caso persiste la ambición de una medalla olímpica para completar una envidiable galería de títulos y trofeos.

Sería una mini Copa del Mundo aunque pesa la rivalidad histórica entre la FIFA y el COI porque son antagonistas en esencia el espíritu olímpico de los atletas amateurs y los fines industriales del futbol cuyo crecimiento ha sido superior a tal punto que un Mundial supera por mucho el nivel de audiencia y ventas de unos JJOO.

Por eso la FIFA autorizó la participación de selecciones únicamente nivel Sub-23 y hasta 1992 permitió el uso de tres refuerzos mayores en planteles reducidos a 18 jugadores, de los cuales dos son porteros. Esta vez debido al aplazamiento de un año de los juegos serán representaciones Sub-24. Habrá que esperar si se autoriza una ampliación en la nómina de futbolistas ante la nueva normalidad por el Covid porque serán solamente 16 elementos de campo.

Ahora también entra en juego el poder de los clubes, los que pagan los salarios de los jugadores.
El torneo olímpico no forma parte del calendario internacional de partidos del organismo rector del futbol mundial, razón por la que los clubes no tienen la obligación de ceder a sus jugadores.

La convocatoria dependerá de la capacidad de negociación de las federaciones nacionales, en específico de sus directores deportivos, para establecer acuerdos con los equipos, y de los propios jugadores para interceder. Obviamente la jerarquía de un Mbappé será decisiva en el proceso de negociación para que pueda jugar con Francia, pero, por ejemplo, ¿Ramos creerá pertinente asistir si para entonces no tiene equipo ante el riesgo de una lesión?

En la balanza también están la EURO, la Copa América y la Copa Oro y ahí aparecen los seleccionadores de la mayor que quieren tener a su disposición todo el talento disponible porque están sometidos a la presión de entregar resultados. En orden de prioridades llevan mano para elegir.

Y volvemos a los clubes. Siempre y cuando los JJOO no alteren sus planes para la próxima temporada están dispuestos a ceder jugadores solamente para un torneo.

Hay muchos intereses en juego que incidirán directamente en la calidad que podamos esperar del torneo olímpico.

Hoy es ilusionante imaginar a una colección de figuras jugando y habrá valido la espera de un año.
Hasta la próxima semana y cuídense mucho, por favor.