Geo González | ¡Soraya, la de la medalla!

Los dioses del Olimpo saben a qué mortal admitir en su corte: era la primera mexicana en conquistar un oro olímpico.

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La historia de Soraya Jiménez empezó varias veces, el 5 de agosto del 1977 junto con su hermana gemela es una. Cuando su abuelo las salva de morir ahogadas es otra. Cuando para evitar que le pegaran tanto en el básquet por su corta estatura, se mete al gimnasio a fortalecer, ahí comienza esta historia.

Todo lo que parecía desventaja para el basquetbol era ventaja para levantamiento de pesas, la baja estatura, la resistencia, la voluntad y valentía de Soraya sumaban a un deporte que rompería estereotipos en México y en el mundo, ya que en 1997 la halterofilia femenil entraba al programa olímpico.

Soraya soñaba con los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y al ganar el campeonato mundial se hizo realidad.

En esa época y en muchas más, los reflectores y expectativas mexicanas estaban en clavados, marcha, tae kwon do y boxeo.

En México era la madrugada del 18 de septiembre, los hits eliminatorios de los 800 mt estilo dorso en natación nos tenían a punto del sueño profundo. De pronto, la señal mostraba el logo de levantamiento de pesas, “seguro se va a definir al Sansón de los Juegos Olímpicos” pensé, pues no, se trataba de la categoría 58 gramos femenil. Por México y en pantalla: Soraya Jiménez. Bajita, fuerte, pelo corto, una 4x4 peleando por una medalla.

Soraya levantaba en arranque (es decir hacer una sentadilla, hacer que se te salten las venas, arrancar y llevar la pesa de un mismo jalón hasta arriba) 92.5 kg metiéndose en primer lugar, la norcoreana Ri Song Hui con 97.5 kg en el aire la desplazaba al segundo.

Soraya responde ladeándose, aguantando, festejando al levantar lo mismo que la coreana, quien, al darse cuenta del reto, levanta 2.5 kilos más que Soraya, dejando la definición para el envión (es decir levantar la mentada barra en dos tiempos, primero a las clavículas y de ahí pal real, pal real cielo).

Turno de Ri Song Hui, fuerte favorita y confiada se acerca a la barra, ¡125 kilos! Grita su entrenador desde afuera, sin darse cuenta que los dos minutos ya estaban corriendo, ¡no, que sean 122.5 kg! corrige uno de los asistentes. Song aparece para levantar 122.5 kilogramos y ponerse arriba de Soraya. Pero antes de tomar la barra, la chicharra le indica que agotó su tiempo y pierde el intento. Soraya asegura entonces, la medalla de plata levantando los 122.5 kilogramos. La norcoreana en su último turno repite los 122.5 kg poniéndose arriba de Soraya por 2.5 kg en el total, sabiendo que la mexicana nunca había superado esa marca.

A Soraya le quedaba un intento, si le aumentaba 5 kilos más a la barra, el oro sería suyo. 127.5 kilogramos nunca antes habían sido levantados por Soraya en una competencia (es como cargar a una ala defensiva de la NFL).

Fue cuando, contado por Soraya, su entrenador le dijo: “Gorda, los 127.5 nunca los hemos levantado en competencia”. "Sí, pero ya los levanté en un entrenamiento, quiero el oro", respondió Soraya.

La mexicana subió, se planto en la tarima frente a la pesa, realizó el agarre, respiró, jaló y la apoyó en las clavículas, después de tres, cuatro o no sé si hasta 5 respiraciones profundas, alzó la pesa sobre su cabeza. Todos recordamos los angustiosos pasitos ladeados de Soraya, luchando por mantener la pesada barra arriba y el compacto cuerpo quieto abajo. Soraya miraba a los jueces, nosotros no podíamos verlos, pero ya empezabamos a odiarlos cuando de pronto, fue como si todos los que seguíamos la competencia, nos hubiéramos quedado sin movernos, quietos, ayudándola a controlar el peso de toda una trayectoria.

La voz de Pepe Segarra lo decía todo. “Y Soraaayaaa lo tiene…”

La barra caía al suelo, Soraya daba los saltos más eufóricos de toda su vida. Nuestro país, que en su mayoría dormía, se levantó de un salto, de un grito:"¡Oro para México!

Los dioses del Olimpo saben a qué mortal admitir en su corte. Soraya Jiménez Mendívil era la primera mexicana en conquistar un oro olímpico en la historia y se convirtió así en Soraya, la de la medalla.