Raúl Méndez | Y el ganador es…

Vuelve a abrirse el debate sobre el mejor futbolista de la actualidad.
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TUDN
Raúl Méndez
Por:
LITE
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Vuelve a abrirse el debate sobre el mejor futbolista de la actualidad. Durante más de una década, la conversación casi se limitó a la simple pregunta cerrada de ¿Lionel Messi o Cristiano Ronaldo?

Somos afortunados de vivir en esta época y haber disfrutado de ambos por tanto tiempo.

Entre los dos ya suman 70 años de vida. Cristiano 36 por 34 de Messi y todavía figuran entre los candidatos a ganar el Balón de Oro que concede la prestigiada publicación de France Football.

Por mucho que se pretenda legitimar la votación mediante un proceso riguroso que defina los requisitos a considerar entre los participantes, al final dependerá de la subjetividad de los electores quienes como periodistas en el papel tendrían una visión más amplia e informada para tomar la decisión libre de las predecibles preferencias de entrenadores y jugadores siempre propensos a decantarse por compatriotas y/o compañeros. Salvo honrosas excepciones, un capitán o un entrenador difícilmente votará por un miembro de su gran rival, por ejemplo.

Elegir no es un ejercicio libre sino parece condicionado por compromisos obvios.

Partiendo desde la temporalidad a tomar en cuenta. Hay quienes valoran el año natural, otros la temporada y no faltan los que buscan honrar toda una carrera.

El año pasado no hubo ganador del Balón de Oro por la pandemia, por lo que Robert Lewandowski se quedó con las ganas de ser reconocido como sí lo hizo la FIFA con The Best para el goleador polaco cuyos logros han sido legendarios con el Bayern Munich pero tan sólo un escalón debajo de los conseguidos por el duopolio Messi-Cristiano.

Generaciones históricas como las de España y Alemania no pudieron llevarse el galardón porque su fortaleza estaba en el colectivo, en esa amalgama de talentos con un nivel tan parejo que resultaba complicado destacar a una individualidad por encima del resto.

De los candidatos actuales no podemos ignorar a Jorginho. Brasileños naturalizados hay por todo el mundo pero cuándo lo íbamos a imaginar en la actual Italia. Sí, los Oriundi como Luis Monti, argentino naturalizado italiano, ya figuraban desde la década de los treintas en la Nazionale fascista de Benito Mussolini pero a casi un siglo de distancia parecía remoto.

Desde que el premio se hizo universal, porque de origen estaba reservado a europeos, los brasileños por su talento innato tendrían que ser aspirantes naturales al premio pero en los años recientes ya no producen ganadores del Balón de Oro. En la actualidad Jorginho tiene más méritos que el mismo Neymar.

El volante del Chelsea es un caso distinto porque, aunque nació en Brasil, tuvo la nacionalidad italiana por uno de sus tatarabuelos. Llegó al país de la bota desde la adolescencia y ahí se formó como futbolista.

Y es pieza medular en la revolución emprendida por Roberto Mancini en Italia. Antes ya lo fue en el Nápoles de Maurizio Sarri, otro entrenador de mente ofensiva en el país del catenaccio.

Jorginho es un mediocentro capaz de generar juego delante de la defensa, digno regista como se les llama en el calcio. No va destacar por hacer goles sino por dirigir el juego desde la zona de mayor tránsito.

El mayor argumento para colocarlo como el primer candidato al Balón de Oro es haber sido parte vital en los equipos que ganaron la Champions League y la Eurocopa, los dos títulos de mayor prestigio en la más reciente temporada. Indispensable en el Chelsea y en Italia.

Esperemos hasta el 29 de noviembre para saber si sus méritos fueron suficientes.

Hasta la próxima semana. Cuídense mucho, por favor.