Raúl Méndez | Xavi l’il·luminat

La ilusión es que Xavi sea el nuevo Guardiola y sea capaz, con menor talento al que encontró Pep, de rescatar a un club en desgracia.
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En Catalunya, en la facción blaugrana obviamente, se espera que Xavi se convierta en el nuevo Iluminado que siga el sendero de los Michels, Cruyff, Rijkaard, Guardiola y hasta Luis Enrique de seguir el afamado modelo “Barça”.

Va más allá de un simple 4-3-3 hasta ser la declaración de intenciones de un estilo de posesión venerado e influyente acorde con la ideología de un territorio que quiere ser diferente al resto.

Es una concepción del juego que ha distinguido al FC Barcelona aunque, para ser honestos, llevada a su máxima expresión mientras estuvo Lionel Messi rodeado del talento suficiente.

Como todo principio tuvo su desenlace y, por desgracia, llegó como consecuencia de una gestión empecinada en vaciar las arcas del club después de tomar pésimas decisiones en la dirección deportiva.

Llegaron jugadores con precios de estrellas cuando no han sido la sombra de lo que valían en un mercado que se aprovechó de la demanda desesperada de los culés por futbolistas que no estaba a la altura.

En su momento, por ejemplo, desecharon la contratación de Kylian Mbappé que despuntaba en el Mónaco porque preferían un extremo como Ousmane Dembélé y no alguien de condiciones similares a Messi. ¿Por qué no aplicaron el mismo razonamiento cuando fueron dos veces por Antoine Griezmann si el francés gozaba de la misma libertad en el Atlético de Madrid como el rosarino en el Barcelona?

Es increíble escuchar al actual presidente quejándose porque Messi no se ofreció a “jugar gratis” para seguir en el club cuando otros jugadores con un rendimiento deplorable siguen cobrando salarios millonarios.

Se trata del mismo dirigente que prometió la llegada de David Beckham durante la campaña que lo llevó a su primer mandato y que ahora se vendió como la única opción para convencer a Messi de renovar consciente de que no era posible por la reglamentación financiera.

Sin el argentino ahora resulta que todos los males terminarán con la llegada de Xavi, quien en las elecciones presidenciales más recientes era el entrenador elegido en su proyecto por Víctor Font, candidato opositor al titular en funciones.

Las condiciones no son las ideales para augurarle a Xavi el éxito inmediato ni siquiera para llevar a la práctica el vanagloriado estilo Barça.

Tienen jugadores que pueden garantizar la tenencia del balón, pero simplemente carecen de lo más elemental: el gol.

Messi aportaba goles y/o los generaba haciendo jugar al resto. Hoy no hay quien los aporte ni quien marque el ritmo de juego.

Pedri y Frenkie de Jong tendrían que dar el paso adelante en la creación pero no pesan en el área rival. Mucha circulación de balón sin trascendencia.

Se habla de Ansu Fati como realidad cuando apenas es una promesa, pero sin problema supera a Luuk de Jong y Martin Braithwaite que, con todo respeto, no parece que tengan el nivel para un club de este nivel.

La ilusión es que Xavi sea el nuevo Guardiola y sea capaz, con menor talento al que encontró Pep, de rescatar a un club en desgracia.

Hasta la próxima semana. Cuídense mucho, por favor.