Raúl Méndez | Gales, Futbol y Tottenham

El 'Expreso de Cardiff' debe reconsiderar sus prioridades si quiere recuperar prestigio.

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Del famoso “Gales, Golf y Madrid. En ese orden” que Gareth Bale mostró retadoramente en la bandera de su patria hoy el Expreso de Cardiff debe reconsiderar sus prioridades si quiere recuperar el prestigio que tuvo en la cancha.

Válido que el futbol no sea su mayor pasión sino la profesión que le brinda una vida de privilegios, pero en estos dos últimos años demostró que la única lealtad que guarda es al dinero.

Amenazó con irse tras marcar sendos golazos en la final de Kiev porque “no se sentía valorado” y al marcharse Cristiano Ronaldo, Real Madrid vio en el galés a su heredero natural.

Eso de “sentirse valorado” es la frase trillada hoy en día para aquellos jugadores que demandan un aumento de sueldo.

En el caso del galés, el desafío se debió al deseo de un papel protagónico, mismo que debía ganarse en la cancha y no porque estuviera incluido en algún contrato o porque alguien de la directiva se lo hubiera prometido.

No fue un jugador que mejorara el rendimiento colectivo sino destellos con goles espectaculares de gran manufactura como los del bateador enfocado en conectar cuadrangulares para cobrar los premios por objetivos particulares sin importar los colectivos.

Su gran calvario las lesiones. Fueron más los juegos que se perdió (101) que los goles anotados (80) en su paso por Real Madrid entre 2013 y 2020.

Zinedine Zidane trató en vano de recuperarlo hasta que le fue perdiendo la confianza a tal grado que Bale optó por autodescartarse de las últimas convocatorias la temporada pasada, incluyendo la vuelta crucial contra Manchester City en la Champions League.

El francés entiende los códigos internos en los que el entrenador defiende públicamente a sus jugadores aunque harto de los insistentes cuestionamientos sobre el papel secundario del galés llegó a declarar que “si se va mañana, mejor para todos” cuando el club había recibido una oferta de China por Bale en plena pretemporada la campaña anterior.

No hubo acuerdo porque Real Madrid se oponía a una salida libre y el jugador tampoco iba a renunciar a los dos años de contrato que le aseguraban al menos unos 34 millones de euros libres de impuestos.

Su representante Jonathan Barnett ha sabido sacarle jugo hasta en la adversidad como en el reciente anuncio de un canal británico de televisión en el que Bale, jugando al golf, lamenta que deba volver al futbol. Hasta troleándose a sí mismo encuentra una mina por explotar.

Rota su relación con Zizou y severamente cuestionado por la afición blanca, el zurdo vuelve al Tottenham donde tiene la oportunidad de recuperar su carrera a los 31 años de edad.

Para colmo tendrá que esperar cerca de un mes para jugar porque llegó lesionado del doble compromiso con su selección.

Es el momento ideal para demostrar porqué llegó a ser el jugador más caro del mundo cuando Daniel Levy se lo vendió a Real Madrid. Se reencuentra con Jose Mourinho, quien quiso tenerlo en dos ocasiones. Trato de llevarlo en 2012 al Real Madrid y luego al frente del Manchester United le reprochó en una conferencia de prensa que no lo pudo fichar porque Bale no habló en público de dicha oferta.

Mou y Bale se necesitan mutuamente. Con Dele Alli en desgracia, Bale puede ser el jugador que necesitan los Hotspurs para no ser el equipo más flojo del Big Six. También lo requiere Gales para la siguiente Eurocopa porque el mismo Ryan Giggs ha reconocido que obviamente necesita jugar.

Gales, Futbol y Tottenham. Así de claro para Bale.