Raúl Méndez | El ciudadano Pep

La capacidad de sorprender al rival es un valor y una necesidad para cualquier entrenador.

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La capacidad de sorprender al rival es un valor y una necesidad para cualquier entrenador. En el futbol de la nueva normalidad la gran cantidad de partidos en un corto periodo dificulta el trabajo de los entrenadores cuya máxima preocupación es conocer el número de jugadores que tiene disponibles.

Por eso son muy loables los intentos mostrados en los partidos de ida de la UEFA Champions League, particularmente de Pep Guardiola.

El catalán tiene la presión de ganar la Copa de Europa porque lidera un proyecto multimillonario en el que no se escatiman recursos para cumplir con las demandas de su entrenador. Según el precio que fija el mercado, Manchester City ha pagado al menos cincuenta millones de euros por un lateral o un defensa central, por ejemplo.

Para hacer funcionar su idea, a Guardiola le han traído los jugadores que ha pedido sin importar el famoso Fair Play Financiero. Cuando lo trajo el City también compró un estilo de juego, de hecho, el más admirado e imitado.

En Barcelona lo ganó todo y en Bayern Munich le faltó la Champions con la misma idea de juego matizada por el corte distintivo de sus jugadores en cada club. Posesiones más largas en el Barça de los pequeños y un ataque más directo en el portentoso equipo de Baviera.

La diferencia obvia fue Lionel Messi. Surge entonces el señalamiento de si Pep será capaz de volver a reinar en Europa sin tener al astro argentino. Por lo pronto, pese a la descomunal inversión del City no han ido más allá de los Cuartos de Final.

En las grandes citas, en su afán por sorprender con alguna innovación, ha sucumbido estrepitosamente ante el predecible y no menos efectivo contragolpe de sus rivales como Lyon la temporada pasada. Ante los franceses presentó una línea de cinco en el fondo pero durante la temporada jamás la habían puesto en práctica y vino la temida eliminación de los citizens.

El éxito de la variante técnica está en el resultado. Ser atrevido no garantiza el objetivo, eso es un hecho.

Fiel a su naturaleza, Pep salió ante Borussia Mönchengladbach con Joao Cancelo como lateral por izquierda cuando venía de ofrecer sus mejores partidos por la otra banda.

En el lugar del portugués por la derecha volvió Kyle Walker. City ganó la ida con una actuación muy destacada de Cancelo y Walker. La misión del portugués era internarse en diagonal al centro en ofensiva, no avanzar por la banda como cualquiera hubiera esperado. Desde su nueva ubicación salieron los dos centros con perfil derecho que le dieron la ventaja al City de Guardiola por 2 a 0 en la eliminatoria. Ambos centros a perfil cambiado, en diagonal, entre los centrales y el portero apareció de cabeza Bernardo Silva para marcar y asistir, pese a medir dieciséis centímetros menos que los zagueros Matthias Ginter y Nico Elvedi.

Esta vez funcionó la estrategia diseñada por Pep en una temporada pletórica en victorias sucesivas que les permite aspirar a ganar todas las competiciones posibles cuando parecía que ya habían llegado al techo de su rendimiento pero el catalán está demostrando que tiene la capacidad de reinventarse sin perder su esencia.

Hasta la próxima semana. Cuídense mucho, por favor.