Raúl Méndez | El calcio después de la Euro

Desde 2010 Italia no se ha coronado en la Champions League y peor aún es su fracaso en la Europa League.
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Raúl Méndez
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El verano nos dejó a Italia como campeón de Europa en un regreso triunfal y memorable luego de no clasificarse al Mundial de Rusia.

Ha sido una obra maestra de Roberto Mancini que ha convertido a la Nazionale en un rival imbatible.

Tras la reconquista la expectativa internacional volvió a erigirse sobre el calcio aunque la salida de Cristiano Ronaldo, desesperado por abandonar la Juventus, y los cambios de entrenador en la propia Vecchia Signora, Inter de Milán, Nápoles, Roma y Lazio despertaron la curiosidad de hacia dónde se dirigía el futbol italiano incapaz de trascender a nivel de clubes.

Desde 2010 Italia no se ha coronado en la Champions League y peor aún es su fracaso en la Europa League, cuyo más reciente título fue en 1999 todavía bajo el nombre de Copa Uefa.

Hasta la temporada anterior la Juve reinó casi una década pero no pudo extender su dominio fuera de la bota. El fallido intento de colocar a Andrea Pirlo, con la esperanza que se convirtiera en la versión italiana de Pep Guardiola, casi los deja fuera de la Champions sin necesidad de que la Uefa lo hiciera por ser impulsor de la Súper Liga.

Antes Maurizio Sarri también había fracasado pero solamente en la campaña europea porque al menos conservó el dominio doméstico. Andrea Agnelli apostó por el retorno de Massimiliano Allegri, quien sonó para Real Madrid y Chelsea mientras estuvo desempleado.

Fueron cinco los scudettos consecutivos que Juventus ganó bajo la dirección de Allegri que ahora toma una escuadra que ha perdido su tradicional poderío defensivo. Basta decir que no han logrado mantener su arco intacto en los últimos diecinueve partidos del campeonato italiano.

Adelante la dependencia es casi absoluta en Federico Chiesa y Paulo Dybala. Ha sido tan complicada la reconducción que han ocupado puestos de descenso en la naciente campaña. Todo un visionario resultó Cristiano Ronaldo, quien fue el único que mantuvo el nivel acostumbrado durante su estancia.

El Inter parecía encaminado a tiempos de bonanza, pero un inteligente Antonio Conte advirtió que las finanzas del club no estaban para reforzarse y mejor salió huyendo. Poco después le acompañó el goleador Romelu Lukaku que, como CR7, también volvió a la Premier.

Ahora es Simone Inzaghi la cara visible del nuevo proyecto interista con Lautaro Martínez y Nicolo Barella como grandes estandartes. Si el año pasado con Conte y Lukaku decepcionaron en Europa la actualidad no parece optimista.

Inzaghi dejó huérfana a la Lazio con su partida a la capital de la moda aunque rápidamente encontró a su pastor en Sarri que está ávido de revancha. Fue muy cuestionado en el Chelsea, pese a ganar la Europa League, y también con la Juve con todo y el noveno título consecutivo en Italia porque fracasó como todos sus predecesores a nivel continental.

Si hablamos del deseo de revancha el de Jose Mourinho es inmenso como su ego. Esa última conquista europea del calcio llegó cuando Mou lideró la victoria del Inter sobre Bayern.

Luego el portugués ha ido en un espiral descendente, incluso con presupuestos generosos en Manchester United y Chelsea, a tal punto que dejó de ser una primera opción en los grandes clubes europeos. Debió conformarse con los entorchados de menor relumbrón como las copas domésticas y la Europa League. Su estilo tampoco funcionó en Tottenham y ahora recaló en la Roma cuyo escenario internacional es la nueva Conference League, algo inconcebible para Special One.

Mención especial para Nápoles que comanda la Serie A. Con Gennaro Gattuso fracasaron en su intento de clasificar a la Champions y le dejaron libre el último boleto disponible a la Juve. Fueron por el experimentado Luciano Spalleti, quien llevaba dos años de semi retiro en parte porque seguía cobrando el contrato que lo unía al Inter de Milán. El arranque ha sido prácticamente perfecto pero queda mucha Serie A por delante.

Será un campeonato italiano abierto con Milan y Atalanta como los proyectos más sólidos porque han dado continuidad a Stefano Pioli y Gian Piero Gasperini, respectivamente. En el papel, son los únicos equipos italianos capaces de pelear también en Europa.

Hasta la próxima semana. Cuídense mucho, por favor.