Raúl Méndez | De shopping por Europa

Los movimientos de verano son reflejo del orden que impera en el futbol extra cancha, el del mercado.
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Raúl Méndez
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Messi, Cristiano Ronaldo, Griezmann y Mbappé han sido los nombres de un verano sorpresivo y reflejo del orden que impera en el futbol extra cancha, el del mercado.

Cuando quería irse tuvo que quedarse y cuando había acordado su renovación, con reducción salarial incluida, Messi debió marcharse y en tan solo unas horas lo ató Paris Saint Germain, uno de los pocos clubes en el mundo que podía asumir el lujo de tenerlo sin frenos financieros que lo impidieran. Ni siquiera uno de los mejores futbolistas de la historia pudo decidir directamente su futuro. Antes pesan los contratos y su cumplimiento.

La llegada del argentino al poderoso club-estado estableció dos escenarios probables:

La primera fue la confirmación del PSG como el súper equipo del mundo que sólo reconoce las leyes de la oferta y la demanda con la gran ventaja de tener a su disposición la riqueza de su propietario. El tridente Mbappé-Neymar-Messi coloca al club francés como el principal favorito para ganar la próxima Champions.

El otro escenario que provocó el FC Barcelona con la partida de Messi fue intensificar los esfuerzos del Real Madrid por Mbappé. El desenlace esperado se dará hasta el próximo año porque los 180 millones de euros que ofreció el Madrid, propuesta sólo superada por los 220 millones que el PSG le pagó al FC Barcelona por la cláusula de rescisión de Neymar como el mayor fichaje de la historia del futbol, fueron ignorados por el equipo francés que retendrá a su estrella en su jaula de oro hasta el último día de contrato, es decir al final de la temporada.

Lo que menos necesita el PSG es el dinero entonces no tenía la obligación de venderlo en este mercado pese a que en enero es dueño de su destino. La FIFA establece que un jugador durante los últimos seis meses de su contrato puede firmar con el equipo donde estará la siguiente campaña con total libertad.

La esperanza de los parisinos es que Mbappé pueda reconsiderar su renovación al jugar al lado de Messi y Neymar en los meses siguientes, de lo contrario, será el primer galáctico de Florentino Pérez desde la marcha de Cristiano Ronaldo en 2018.

En el caso del FCB vuelve a tomar otra decisión incomprensible en términos financieros. Sin Messi, el mayor activo del club era Antoine Griezmann y ha aceptado cederlo esta temporada con opción de compra al Atlético de Madrid. Como lo hizo el año pasado con Luis Suárez, el Barça vuelve a reforzar a un rival directo, en este caso al campeón defensor.

A su vez, el Atleti es el gran ganador que se refuerza en el mercado de saldos del FCB. Lo de Griezmann es otro giro abrupto muy común en su carrera. Del célebre documental sobre “La Decisión” de quedarse en el Atlético ante la oferta del club catalán, luego arrepentirse y llegar un año después a la ciudad condal ahora decide regresar bajo el amparo de Diego Simeone. Oblak, Llorente, Carrasco, Correa, Suárez, Griezmann, motivos de peso para ir más allá del partido a partido y asumirse como máximos favoritos para ganar la Liga y dar ese paso añorado en Europa.

Y por último CR7. Mientras el mercado se movía el portugués aguardó con sigilo hasta el final a que Jorge Mendes pusiera en marcha toda la maquinaria para sacarlo de Turín, donde difícilmente podría competir por otra Champions.

Sonaba para el Manchester City, el otro club-estado que podía pagarlo, pero no podía permitirlo su gran rival, el Manchester United, que lo llevó de vuelta a Old Trafford. En plantel los Diablos Rojos están al nivel del City, PSG o Bayern Munich pero su debilidad está en la dirección técnica.

Se acabó el mercado de fichajes. La expectativa generada por los clubes es enorme y ahora el reto es confirmarlo en la cancha. No queda más que disfrutar lo que vendrá.

Hasta la próxima semana. Cuídense mucho, por favor.