Raúl Méndez | Hablemos del tiki-taka

España ha tenido destellos de buen juego, pero insuficientes ante la falta de gol.

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En noviembre del año pasado España aplastó a Alemania en la Cartuja de Sevilla con un demoledor 6 a 0 y prometía con volver a las grandes marquesinas mientras la Mannschaft estaba condenada al ostracismo.

Nueve meses después viven un presente inconcebible. España ha tenido destellos de buen juego, pero insuficientes ante la falta de gol y los germanos albergan optimismo en la renovación generacional que tanto defendió Joachim Löw.

Son dos selecciones que marcan el pulso del futbol actual por su legado reciente. Los ibéricos ganaron el Mundial del 2010 con un estilo definido, inspirado en el del Barcelona por el talento, en particular de sus mediocampistas. Luego Alemania se basó en el sello español para cambiar su esencia en un proceso exitoso que alcanzó la cima en Brasil 2014.

Como todo proceso cíclico esa práctica ha sido superada por otras que privilegian el poderío físico y el orden sin la posesión del balón como principio. Se basan en las transiciones que ofrecen un ataque más directo y certero.

Jürgen Klopp, Thomas Tuchel y Julian Nagelsmann lo despliegan con sus matices personalizadas. A nivel de selecciones, Didier Deschamps con Francia y Fernando Santos en Portugal también marcan la pauta.

Alemania volvió a mutar, dejó la influencia del juego español y se adaptó al estilo que prevalece en la Bundesliga y que se esparce por Europa con sus entrenadores de exportación.

Lo de España es motivo de debate. Tras el fracaso en Brasil, Iker Casillas y Xavi me aseguraban en plena zona mixta que el estilo no podían cambiarlo porque sería una traición. Sin embargo, la interrogante es si con los jugadores actuales pueden mantenerlo.

En esas largas charlas de la Secta Futbolera, Hugo Salcedo tenía razón al plantear si España disponía de un jugador top en alguna posición. Quizá todavía Sergio Busquets y Jordi Alba, Marcos Llorente es el jugador total que aporta gol pero en la selección lo alejan hasta el lateral derecho y Gerard Moreno, aunque ha sido el Zarra de la liga los dos últimos años, no es un titular indiscutible.

El resto está muy lejos de la generación Casillas, Puyol, Ramos, Piqué, Xavi, Iniesta, Silva, Alonso, Cesc, Villa, Pedro, Torres…

Es hasta injusta la comparación, pero no pueden pretender que con los elementos actuales podrán al menos acercarse.

Muy significativo el hecho que Real Madrid no tenga jugadores en la Roja cuando históricamente junto al Barça forman la columna vertebral. Ambos tenían a los mejores jugadores españoles.

La exigencia tiene que ser otra para España. La tarea para Luis Enrique no es sencilla. Carga con la presión que dejó una generación única e irrepetible que reclama la defensa de un estilo para ganar cuando tal vez los jugadores actuales no son suficientes.

Luis Enrique en su paso por el FC Barcelona no se apegó del todo al guión establecido del 4-3-3 y el juego de posesión. Desarrolló un ataque frontal y rápido con la MSN. En la Roja le ha costado desarrollar su idea sin traicionar los conceptos históricos.

Ya lo dijo Rafael Van der Vaart: “España es horrible, lo único que hacen es pasarla de un lado a otro. No tienen un jugador que sepa dar el pase definitivo”.

Recuerda a Pep Guardiola cuando criticaba el trivial concepto del tiki-taka que consistía en pasar por pasar el balón sin intención.

Hasta la próxima semana. Cuídense mucho, por favor.