Con Martino, los abrazos nunca harán falta

Ojalá que todos, alguna vez en nuestra vida, tengamos muy cerca de nosotros a una persona que su número sea el 4

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Gerardo Martino no tiene todo el éxito de los números. Ha dirigido 76 partidos de selecciones y solo ha ganado 36. Hace unos años el mundo le rendía una pleitesía enorme, algunos diarios españoles catalogaron ese momento como la “Tatamanía”. Se escribieron libros de él, se entrevistaba a jugadores cercanos, trataron de indagar a su familia. Pero luego, todo eso terminó.Salió del FC Barcelona y de la Selección de Argentina por la puerta de atrás. Le cuestionaron, le hicieron menos y dijeron que irse a Estados Unidos era la peor decisión de su carrera. “Llegué con sufrimiento y a veces es necesario que te acaricien la espalda”. Atlanta United le mimó y el Tata volvió a sonreír.En pleno auge de Gerardo como entrenador, una editorial le encomendó a Sebastián Garavelli un libro: “Tata Martino. De Rosario al Camp Nou”. Entrevistó a más de 30 personas y entre lo que descubrió fue que el entrenador creció como hijo único, “sobreprotegido” y por eso necesita sentirse querido y cómodo para funcionar. “Ser el centro de atención”. Siempre se rodea de personas eficientes, inteligentes… “pero que no sepan más que él”. Así es como mejor funciona Gerardo.-¿Es importante ser feliz para usted?, le preguntaron hace unos meses.-El éxito es ser feliz… eso es fundamental.El mejor técnico de la MLS llegará a México con mucho cariño detrás y para él, eso es muchísimo.La numerología –que describe las características de las personas por su fecha de nacimiento- dice que el entrenador argentino representa el “4”. El orden y los valores son su fortaleza. Son prácticos, leales, luchan contra los límites, tienen atención al detalle y mucho ingenio para la organización. Pero también son testarudos, faltos de imaginación, lentos a la hora de actuar.De algo podemos estar seguros: con el nuevo seleccionador, los abrazos jamás van a faltar. Los número 4 son empáticos, cariñosos.En México no lo dimensionamos, pero en Sudamérica, especialmente en Paraguay, Martino es una leyenda. “Cuando me dijo mi representante que me llamaría para invitarme a jugar con Atlanta… ni siquiera quería tomar el teléfono, era el Tata el que me llamaba, nuestro ídolo, un ejemplo, no sé si me explico…”. Así recuerda Miguel Almirón, delantero del Atlanta United, su primer acercamiento. El futbolista paraguayo desechó irse a Europa. “Me dijo… quiero contar contigo, que para los paraguayos significa quiero apoyarme en ti y eso es mucho para nosotros”.Sebastián dice que la relación con el jugador es la principal referencia con todos cuando hablan de Gerardo. “Sabe cuándo un jugador necesita un abrazo. Sabe cuándo un futbolista necesita pasar desapercibido o un consejo y eso… los jugadores lo aprecian demasiado”. Hace equipo y respalda siempre a la plantilla.Consulta la mejor información del futbol nacional e internacionalEl Tata también es una persona que mantiene relaciones de largo plazo con quien estima de verdad. Han pasado ocho años desde aquel Mundial de Sudáfrica 2010 cuando dirigía a la selección de Paraguay -el sitio donde más feliz se ha sentido profesionalmente- y conserva el grupo de WhatsApp donde están jugadores, utileros, kinesiólogos, “nos mandamos fotos cuando nos reunimos, siempre hay interacción entre nosotros”, dijo hace unos meses en una pequeña reunión con periodistas.Los jugadores de la Selección Mexicana deben saber que el primer día que presenten al Tata muy probablemente no les dirá un discurso, nada… se cambiarán se darán la bienvenida y listo, a la cancha.Otra certeza que tendrán los seleccionados es que Martino atenderá primero a la persona y luego al futbolista:-Se acercará con los jugadores para platicar con ellos sobre futbol, pero también de su vida personal.-Al Tata le gustan las concentraciones porque siente que esa es la mejor manera de intimar en grupo.-Tendrá caminatas en el CAR con muchos de ellos, le gusta hacerlo como una forma de interiorizar más.-Respetará la idiosincrasia y cultura de México en todo momento.-No habrá normas estrictas como el control de celulares y cosas de ese estilo, los jugadores podrán hacer su vida privada.Las regla es clara: vivir la vida lo más normal posible.El viernes 14 de junio de 2013, el Tata no faltó a la cita que había agendado con los entrenadores de los juveniles del Newell’s, no era poca cosa su asistencia porque el primer equipo se jugaba el título por esos días. Atendió a todos, contestó preguntas, inclusive preguntaba más de lo que respondía –dice el periodista José O. Dalonso autor del libro “El Tata”-.“Si me preguntan en qué he cambiado desde que comencé a dirigir… es que no tengo miedo a perder”, les dijo a sus colegas. “¿Por qué tenemos miedo a perder? Porque creemos que perder es fallarle a la gente y en realidad perder es una parte más del juego”.A las personas más cercanas, Martino les ha confesado que estar al frente de una selección (él ha estado con Paraguay y Argentina), es probablemente lo más difícil que le ha tocado afrontar. “No es fácil ser feliz porque hay muchos intereses y obligaciones…porque uno está obligado casi siempre a garantizar el éxito”. Pero para Sebastián Garavelli, la Selección Mexicana puede ser un sitio donde logre ser querido. “Porque justo donde no se espera mucho, donde quizás no tiene una presión global y todo el mundo más allá del mercado local no le presiona, allí es donde él funciona mejor. México puede ser un gran sitio”.Los seleccionados también deben saber otra cosa: Martino está dispuestos a cuidarles, atenderles, aconsejarles, abrazarles. Quizás, con un poco de suerte, se hagan buenos amigos. Según la numerología el Tata es 4, y en un mundo de resultados, éxitos, egos, tener un confidente no es poca cosa.