Ricardo Salazar | Las dinastías en el futbol se extinguen

Todos los equipos que reinaron e impusieron un estilo de juego tuvieron un desenlace.

RICARDO SALAZAR
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El futbol es una actividad realizada por humanos, como tal cumple ciclos. No hay dinastía de equipos legendarios o triunfadores que no haya puesto punto final a una época brillante, bien o mal, tal es el caso del actual equipo del FC Barcelona, cuyo promedio de edad de las principales figuras rebasa la edad de los 30 años, uno de los pilares, Lionel Messi, ha anunciado su deseo de salir, por las buenas o por las malas.

Entre los grandes conjuntos de la historia hay que destacar a los “Equipos Maravilla”, Austria de 1936-38, el gran favorito para el Mundial de 1938, pero tres meses antes quedó anexada a la Alemania Nazi. El segundo, Hungría que perdió la Final de la Copa del Mundo de 1954 ante la República Federal de Alemania. Dos años después se desintegró por la revolución desatada para liberarse del incipiente yugo soviético, Ladislao Kubala, Ferenc Puskas y Sándor Kocsis, huyeron y fueron considerados traidores a la patria.

El Real Madrid aprovechó muchas circunstancias para ganar las cinco primeras ediciones de la Copa de Clubes Campeones de Europa (1956-60). El viejo continente seguía en reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial. Contrató casi a los mejores jugadores con el apoyo del gobierno franquista español. El Barcelona puso fin a la hegemonía en Octavos de Final, pero el cuadro blanco ya estaba veterano. Di Stéfano, Pukas, Santamaría y Didí tenían más de 30 años.

Brasil es la única selección ganadora de tres mundiales en 12 años (1958, 62 y 70), nunca volvió a ganar dos trofeos en el siglo XX. La dinastía de Gilmar, Djalma, Nlton, Garrincha, Zagallo, Vavá, Didí hasta Pelé, Jairzinho y Rivelino, no tuvo una generación que los sustituyera.

En la década de los años setenta, el Ajax de Ámsterdam y Bayern Munich ganaron el tricampeonato europeo, junto con ellos, Alemania Federal obtuvo la Eurocopa de 1972 y el Mundial de 1974, mientras que Holanda se quedó con los subcampeonatos del orbe en 1974 y 1978.

El AC Milán, otro equipo revolucionario en la estrategia y resultados, eclipsó a todo el futbol con Arrigo Sacchi y la trilogía holandesa con Rijkaard, Gullit y Van Basten, apoyados con Ancelotti, Maldini, Costacurta, etcétera.

En siglo XXI tenemos a la selección de España, única ganadora de dos Eurocopas (2008 y 2012) y un Mundial (2010) alternados, tuvo un estrepitoso derrumbe en Brasil 2014 al caer goleado ante Holanda (4:0) y perder con Chile (2:0).

Por último, el FC Barcelona, ganador de 34 títulos en 14 años (2015-2019), pero que se fue derrumbando paulatinamente entre soberbia y excesos de confianza. Único equipo en ganar seis títulos en 2009 (Liga, Copa del Rey, Supercopa de España, UEFA Champions League, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes). En 2011 ganó cinco (excepto Copa del Rey), repitió trofeos en 2015 (faltó la Supercopa de España). En los siguientes años ganó únicamente ocho TROFEOS: 2016 (3), 2017 (1), 2018 (3) y 2019 (1), quedándose en blanco en el presente 2020.

Lionel Messi, Andrés Iniesta y Xavi Hernández, fueron la columna vertebral del cuadro azulgrana. El declive coincide con la partida de Xavi en 2015, Neymar en 2017 e Iniesta en 2018. Llegaron refuerzos millonarios como Coutinho, Dembelé y Griezmann, pero no fueron suficiente para mantener el nivel competitivo.

Las derrotas dolorosas y eliminaciones consecutivas son muestra de un declive considerable, ahora se ha recrudecido con la intención de Lionel Messi de irse cuanto antes. No toda la culpa es del presidente Josep Maria Bartomeu (2014-15) y (2015-actual). La leyenda urbana dice que los jugadores son capaces de tender la “camita” a cualquiera. Messi tiene como mal antecedente haber renunciado también a la Selección de Argentina en 2016.

La historia de los semifinalistas y ganadores de la UEFA Champions League en la era Messi, indican qué, si no se va al Real Madrid, Bayern Munich, Liverpool o Juventus, sus aspiraciones de ganar nuevamente el trofeo de clubes de Europa, son más que imposible. Quedarse es otra opción, claro, con las exigencias que siempre se han ventilado de mover el vestuario y a los entrenadores a su antojo.