Raúl Méndez | La leyenda de Lampard

La leyenda Blue se convirtió en el decimocuarto entrenador desde que Abramovich compró al club en 2003

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Un año y seis meses duró la paciencia de Roman Abramovich con Frank Lampard en el Chelsea.

La leyenda Blue se convirtió en el decimocuarto entrenador desde que el oligarca ruso compró al club en 2003. Un auténtico carrusel en el que Jose Mourinho y Gus Hiddink se subieron dos veces.

Acostumbrado a fichar al entrenador de moda, en su mayoría italianos, Chelsea cambió su política al elegir a Lampard. Como en toda decisión existen riesgos, pero si se apuesta por alguien que marcó una época como jugador gozará de crédito ante la afición que se mostrará más tolerante.

Además, en su única experiencia previa Lampard estuvo muy cerca de ascender al Derby County a la Liga Premier.

En el papel, tenía la ventaja de conocer las entrañas del club, los jugadores actuales le guardarían respeto por su jerarquía aunque quizá todavía no lo verían como autoridad porque hasta hace no mucho tiempo pudo ser su compañero.

Es el modelo que tanto éxito le dio al FC Barcelona cuando promovió a Pep Guardiola del filial. Lo intentó sin gloria el Milan con Clarence Seedorf, Genaro Gattuso y Filippo Inzaghi, por ejemplo, y ahora Juventus con Andrea Pirlo, sin haber tenido una experiencia previa como entrenador.

La diferencia con Guardiola es considerable porque el catalán representaba la continuidad del estilo de juego, la del vanagloriado Futbol Total que Johan Cruyff trajo consigo cuando arribó al club blaugrana como jugador en el lejano 1973 y luego mantuvo como entrenador del Dream Team en el que Pep fue su extensión en la cancha.

En el caso del Chelsea de Abramovich el razonamiento es simplemente económico. Su lógica se basa en los millones que gasta en fichajes y, como hombre de negocios, espera que su inversión produzca títulos en el futuro inmediato.

Pese a la crisis mundial derivada del Coronavirus, la escuadra del norte de Londres fue la gran protagonista en el reciente mercado de verano al desembolsar más de 250 millones de euros en Timo Werner, Kai Havertz, Hakim Ziyech, Ben Chilwell y Edouard Mendy. Thiago Silva llegó libre del París Saint Germain pero con un jugoso contrato.

Lampard no fue capaz de conjuntarlos y fue cesado tras dejar al equipo en el noveno puesto de la Premier a once puntos del líder Manchester United; en la Champions League ser primeros de grupo les dará la ventaja de local en la eliminatoria contra Atlético de Madrid; en la Copa de la Liga cayeron en penales ante el Tottenham de Mou y siguen con vida en la Copa FA.

El desplome comenzó en diciembre. De ahí a la fecha perdieron cinco de ocho partidos en la liga y, por mucha leyenda de Lampard, no evitó el despido.

En su defensa refuerzos como los alemanes Werner y Havertz no han aportado lo que se espera.

En algún momento parecía que Ole Gunnar Solksjaer o Mikel Arteta serían cesados antes pero la víctima ha sido el inglés, quien en la primera crisis de resultados ha sufrido en carne propia la impaciencia distintiva del dueño. Si a Roberto Di Matteo lo despachó un semestre después de ganar para los Blues su única Champions qué suerte le esperaba a la Leyenda.

Hasta la próxima semana. ¡Cuídense mucho, por favor!