Raúl Méndez | Euro Retro

Más allá de los motivos económicos o políticos, los triunfos de Hungría y Escocia tienen que ser destacados.

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Hace cuatro años el mundo se rindió a la selección de Islandia como el gran animador de la Eurocopa con un equipo semi profesional que fue capaz de vencer a Inglaterra en los octavos de final para después ser eliminada por Francia.

El “Aplauso de Trueno Vikingo” con el que celebraban junto a su afición es una de las manifestaciones más puras en la comunión de equipo y público.

Ante la incertidumbre de si los aficionados volverán a los estadios en el próximo verano, lo que es un hecho es que no habrá tal ritual sin los islandeses en la próxima Euro tras ser remontados en los últimos minutos por Hungría en uno de los repechajes más dramáticos del que se tenga memoria.

En esa misma Euro del 2016 húngaros e islandeses compartieron grupo y avanzaron a la siguiente ronda por delante de Portugal que como tercero ganaría la justa.

Los herederos de los legendarios magiares han clasificado a la edición especial de la Euro gracias a un gol espectacular de Dominik Szoboszlai, la nueva sensación del FC Salzburg y por el que ya suspiran varios de los grandes de Europa.

Su presencia es una pequeña ofrenda para los héroes que la hicieron leyenda y, al mismo tiempo, contribuyeron a establecer las bases del estilo de juego admirado y pretendido por todos.

Aquella selección de Gustav Szebes revolucionó el juego en la década de los cincuenta, sirvió de inspiración para el “Futbol Total” de Holanda y nutrió a Real Madrid y Barcelona con sus mejores jugadores que debieron exiliarse por el régimen comunista en su país.

Ferenc Puskas fue parte del elenco galáctico original de Santiago Bernabé mientras que los blaugranas reunieron a Zoltán Czibor y Sándor Kocsis con Ladislao Kubala, quien había huido antes de Hungría.

Esta misma temporada el futbol magiar ha vuelto a la Champions League gracias al Ferencvaros luego de una década de ausencia.

La otra historia a resaltar es el retorno de Escocia a un torneo mayor desde el Mundial de Francia 1998. Dieron la gran sorpresa al dejar en fuera en penales a la poderosa Serbia con todo y Milinkovic-Savic, Dusan Tadic y Luka Jovic.

Lo hicieron gracias al trabajo de Steve Clarke, quien se hizo de un prestigio en Inglaterra como asistente de Rudd Gullitt, Bobby Robson, Jose Mourinho, Gianfranco Zola y Kenny Dalglish. Desde el 2012 comenzó a dirigir, pero no fue hasta el año pasado que consiguió el tercer sitio de la liga escocesa con Kilmarnock, obviamente detrás de Celtic y Rangers, que gozó de reconocimiento y fue designado seleccionador escocés.

En los inicios del futbol, Escocia fue la antítesis del modelo inglés que apostaba por el pase largo para aprovechar el juego aéreo. Los escoceses tomaron como principio básico un juego más asociado con el pase corto.

La presencia de Hungría y Escocia en la próxima Euro no sería posible sin la determinación de la UEFA de aumentar el número de países participantes porque aseguran una mayor recaudación en los ingresos y, en cualquier momento, esas federaciones pueden significar votos esenciales. Si fuera un torneo de dieciséis selecciones difícilmente accederían.

Sin embargo, más allá de los motivos económicos o políticos sus triunfos tienen que ser destacados en su justa medida por lo que representan para este deporte.

Hasta la próxima semana. Cuídense mucho, por favor.