El PSG en Champions: más que un fracaso

¿Negación? ¿Maldición? El París Saint Germain parece condenado al fracaso eterno en la UEFA Champions League

FERNANDO VÁZQUEZ
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Cuando en 2011, un tenista con "carrera trunca" en la ATP se hacía cargo del París Saint Germain, la afición y prensa en Francia recibieron la noticia como un bálsamo: a final de cuentas, la inyección de capital asiático en el futbol europeo estaba de moda, basta con ver ejemplos del Málaga o el Manchester City.El qatarí Nasser bin Ghanim Al-Khelaïfi llegó a la Ciudad Luz para convertirla en la ciudad de los "petrodólares". La idílica urbe ofrecía un nicho no explotado: el del futbol. Una capital europea y mundial que prácticamente era inexistente en el mapa del balompié fue lo que tomó el Jeque para tratar de convertir al PSG en una potencia.Todo, a base de billetazos. Los parisinos inyectaron un fuerte capital para contratar a figuras y armar un equipo de ensueño. Javier Pastore, Maxwell, Thiago Motta, Thiago Silva, Ezequiel Lavezzi, Zlatan Ibrahimovic, Marco Verratti, Edinson Cavani, Marquinhos fueron algunos de los primeros nombres que Nasser bin Ghanim Al-Khelaïfi incorporó para tratar de "comprar" la grandeza del París Saint Germain, hasta entonces, un equipo que en Francia significaba poco menos que la mediocridad y que solo presumía de una Ligue 1 en su historia.A nivel doméstico, el PSG empezó a arrasar con ligas y copas por doquier desde entonces, pero el grupo qatarí sabía que, si en verdad querían tener un equipo que trascendiera, las competencias internacionales eran una obligación. Desde que se consiguió el primer título en esta era, la UEFA Champions League se volvió una auténtica obsesión para Ghanim Al-Khelaïfi que no hizo más que acrecentarse con el paso de los años y de fichajes como Ángel Di María, Julian Draxler, Neymar o Kylian Mbappé; pero a medida que crecía la ambición, también la desilusión, como si fuera una línea macabra y directamente proporcional.Ganar la Champions League se tornó de un deseo a una posibilidad, para pasar por una obligación y desembocar en una obsesión maldita, prácticamente imposible de consumar. El París Saint Germain "debutó como protagonista" en la campaña 2012/2013. Tras ganar su llave de Octavos de Final ante el Valencia, se topó con el Barcelona de Tito Vilanova en Cuartos. El conjunto catalán avanzó, pero lo hizo sin ganar un solo de los dos encuentros ante los parisinos con un marcador global empatado tras dos igualdades y solamente favorable por los goles como visitante. Entonces se pensó que el proyecto qatarí rendiría frutos próximamente en el plano internacional aunque, en realidad, aquella fue la actuación más decorosa que el PSG alcanzaría hasta este momento.

La humillación en el Camp Nou y la exaltación a Lionel Messi

Tras aquella eliminación con el Barcelona, el PSG se hizo recurrente Campeón de la Ligue 1 e invitado a la Fase Final de la Champions League. Chelsea, los propios catalanes, y el Manchester City fueron sus verdugos en los años subsecuentes, siempre en Cuartos de Final, pero para la temporada 2016-2017, ya cuando el torneo europeo era lo único que importaba a los dueños, el conjunto blaugrana volvió a cruzarse en su camino.En el Parque de los Príncipes, el PSG se paseó y hasta atentó contra la historia del Barcelona. Un 4-0 que era lapidario en la ida, (o al menos eso parecía). Era la consagración europea para los franceses, quienes buscaban emular lo hecho por el Chelsea de Román Abramóvic y levantar la ansiada "Orejona", este parecía ser el año.El 8 de marzo de 2017, el París viviría el episodio más amargo de su historia y alimentaría a que el Barcelona tuviera uno de los partidos que se guardan en cualquier libro de enseñanzas futbolísticas. El Camp Nou recibió el partido sin creer lo que sería un espectáculo de proporciones épicas y que atentaría contra la lógica no solamente en Europa, sino en el futbol mundial.Luis Suárez abría el marcador a los 3' y, a partir de entonces, todo sería una pesadilla para el PSG. Un autogol de Kurzawa y otro tanto de Messi dejaban a los "Culés" a un tanto de los tiempos extra. Si bien Cavani descontó para poner las cosas más difíciles para los locales, emergería la figura de Neymar, quien hizo dos goles sobre el Final y, después, colaboraría en el tanto de Sergi Roberto que apuntalaba una hazaña inolvidable y que dejaba a los franceses con un trago tan amargo como la peste que azotó Notre Dame el siglo antepasado.

Una nueva humillación

Al año siguiente, parecía que el París Saint Germain estaba renovado y "curado", pero el Real Madrid se encargó de volverlo a su realidad. Ya con Neymar en sus filas, el conjunto parisino. El conjunto "Merengue" aprovechó la todavía nublada mentalidad con la que el conjunto francés encaró la serie para despacharlos de una forma alarmante: prácticamente sin despeinarse.El astro brasileño se lesionó poco antes del partido de vuelta para poner las cosas todavía peores para un PSG que ni siquiera mostró oportunidad de hacerle frente a un gigante del futbol mundial, por más millones de euros que su plantilla derramara. Dos triunfos españoles: 5-2 global, hasta la próxima.

Del fracaso al ridículo, la realidad del PSG

Si el París Saint Germain sufrió el lado más amargo que el futbol puede otorgar, en esta temporada de la UEFA Champions League, el conjunto de Thomar Tuchel coqueteó con lo que es hacer el ridículo, es la realidad.Los franceses derrotaron 2-0 en la ida de los Octavos de Final al Manchester United en Old Trafford y, de paso, le cortaron la racha positiva a Olé Gunnar Solksjaer, quien deslumbraba con su paso con los "Diablos Rojos".Si bien Neymar no estaba disponible, el PSG tenía prácticamente el boleto a Cuartos de Final, su regreso después de toparse con dos españoles en los últimos años en la ronda de los mejores 16. Ahora sí, este sería el año del París, o al menos eso parecía indicar el nivel mostrado en la ida. El duelo en el Parque de los Príncipes parecía de trámite, la vuelta sería en casa en esta ocasión y, además, entre expulsiones y lesiones, el Manchester United presentaba 10 bajas.Pero los partidos haya que jugarlos, por más a lugar común que pareciera esta expresión. Errores inauditos en la zaga y Gianluigi Buffon hicieron que el PSG perdiera de forma rápida su ventaja de dos goles de visitante. Esta vez, el ya multicampeón de Francia tendría el control del partido, pero la grandeza del Manchester United volvió a dar una lección a los petrodólares qataríes y, un penal en el tiempo de reposición cobrado de forma efectiva por Marcus Rashford, daría el pase a los de la Premier League.Más allá de que el PSG fuera favorito para avanzar, la obligación de ganar la Champions League acabó por consumir una vez más a una plantilla que, a nivel doméstico, controla a placer a sus rivales, pero que en el plano internacional, sencillamente no puede trascender, como si la inyección económica impidiera que se llegue a la obsesionada "Orejona". Un año más y una decepción más en lo que ya no se podría considerar un fracaso, sino algo más grave para el París Saint Germain.