El día que Messi perdió su tercera final seguida con Argentina

En la Copa América de Chile 2015 se vio a la Pulga caer en penales contra La Roja.

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El día en que Messi perdió su tercera final seguida con Argentina fue un 4 de julio de 2015 en el Estadio Nacional de Santiago, bajo un eufórico grito del pueblo chileno que esperó 100 años para ganar la Copa América.

Aquel no era un día cualquiera; los chilenos arremetían con cánticos para retar a la historia, esa que convirtió su estadio en un centro de detención en 1973 bajo la dictadura de Augusto Pinochet y que le profirió una maldición al inmueble que evitaba ver a su selección coronarse ahí. Mientras los argentinos, buscaban a toda costa olvidar la derrota en la Final del Mundial y ahora sí ver a Messi levantar la copa que se le negó en 2007 en Venezuela.

La tarde era fría pero placentera para jugar futbol. Miles de banderas que colocaron en los asientos del estadio ondeaban sin cesar mientras el himno de Chile retumbaba con su gloriosa estrofa: "O el asilo contra la opresión", cantada tres veces al final para dar arranque al juego. El clima helado en el invierno andino quedaba de lado ante el cálido arropamiento del futbol.

Fue un partido tenso. Argentina repetía los errores del Mundial 2014 como si fuera calca: Messi asiste a Higuaín y el Pipita falla en el mano a mano con el arquero Claudio Bravo. No es que tuvieran muchas de esas, porque el trabajo de Vidal, Arangüiz y Valdivia para anular a la artillería pesada albiceleste fue por demás inmaculado, bello, fulgurante.

Llegó el momento de los penales... Messi cobró primero y lo metió, como debía hacerlo el capitán; luego vinieron los aciertos y errores, mientras la cara de La Pulga decía todo, con el semblante pálido, la cabeza agachada y la mirada perdida en la inconsciencia. Todo, mientras Alexis Sánchez preparaba su disparo bajo la noche clara de Santiago, que hacía unos minutos había caído.

El pulso se detuvo unos segundos, el tiempo le hizo segunda... Alexis tomó impulso y picó la pelota suave para vencer a Sergio Romero con un cobro a lo 'Panenka' que desató el fuego en las gradas, los gritos incomparables, las lágrimas de un pueblo libre que quitó el candado a su deporte nacional y reivindicó su estadio como un recinto de alegrías y no más tristezas.

Messi perdió su tercera final consecutiva con Argentina. Qué injusto puede ser el futbol con algunos. Pero qué maravilloso puede ser con otros, porque Chile tenía un centenar de años en el oscurantismo, soportó la burla de todos, durante tanto y se quitó la piedra de forma descomunal, brillante ante el más grande. El futbol dignificó aquello que fue ultrajado años atrás y eso quedará marcado por siempre en la historia del futbol mundial.