Antonio Nelli | FIFA pone a prueba nuestra cultura

Será hasta que se presente una sanción sin precedentes que empecemos a tomar conciencia.

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El endurecimiento de las medidas disciplinarias de FIFA relacionadas con las manifestaciones racistas y discriminatorias en los estadios nos vuelve a poner en un serio predicamento como país ya que nuestra particular cultura mexicana no entiende o no quiere entender el fondo del asunto.

Ya se ha discutido hasta el cansancio si en los hábitos muy nuestros la censurada palabra se expresa realmente con una connotación ofensiva o no.

Hay opiniones diversas, pero al final lo que no acabamos de entender es que existe una regla que pone FIFA y que lo más práctico es no decirla.

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Desafortunadamente vivimos en el país del "no pasa nada" y más que una prohibición lo interpretamos como un reto para que vean que a nosotros nadie nos limita ni coarta nuestras ganas de gritarle lo que queramos a quien se nos venga en gana. El tema no es de reglas, es cultural.

Hace unos días en un partido de Tigres Femenil un aficionado se tomó una foto con una jugadora del Houston Dash y aprovechó el momento para hacerle tocamientos. ¿Qué más le puedo decir? El asunto habla por si solo.

¿Quiere otro ejemplo más? Miguel Herrera, el DT del América, usó la impronunciable palabra en cuestión para referirse a los árbitros luego de perder frente a Cruz Azul.

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Después tuvo que salir a disculparse y ofrecer encabezar una campaña de concientización sobre el tema, pero su reacción inicial es el más puro reflejo de lo que también sucede en las tribunas. Lo traemos en la sangre.

Todos tenemos que cambiar y debemos empezar a ver con otros ojos las conductas que no aportan nada bueno y que por el contrario solo reflejan falta de respeto hacia quienes nos rodean. Como en otros muchos aspectos de nuestra vida diaria no debemos dar el más mínimo margen de maniobra ni hacernos de la vista gorda ante las cosas que no deben suceder.

Hace años nos quedamos fuera del Mundial de Italia 90 porque a los dirigentes se les hizo fácil falsificar actas de nacimiento para alterar edades. Ahora el asunto es más difícil de controlar porque se trata de meterse en la cabeza de miles de personas que van a un estadio y desear que hagan lo correcto.

Como regularmente sucede será hasta que se presente una sanción sin precedentes que empecemos a tomar conciencia y darnos cuenta de que no podemos jugar con las leyes o las reglas porque sí tendremos que pagar el precio de nuestras faltas.

¿Será necesario que nos suspendan un partido de Liga MX o que nos quiten puntos de una eliminatoria mundialista para hacer lo que se espera de nosotros? No veo cómo la Federación o la Liga lo van a poder evitar si no asumimos cada uno de nosotros nuestra responsabilidad por voluntad propia.

Es el colmo que nos tengan que poner un policía y un tapabocas a cada uno porque por mutuo propio no nos sepamos conducir.

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