Ayrton Senna y la leyenda que perdura a 26 años de su muerte

El amado y odiado ‘rey de Mónaco’ se forjó un respeto a base de competencia.

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Este 1 de mayo se cumplen 26 años de la muerte de uno de los pilotos de la Fórmula Uno más famosos del mundo, Ayrton Senna quien fue idolatrado por los aficionados y admirado por sus congéneres, uno de los deportistas más importantes de Brasil, dejó una huella imborrable en el automovilismo de competencia a nivel mundial.

Su llegada a la Fórmula Uno fue en el Gran Premio de Brasil de 1984, a bordo de un Toleman que no le permitió terminar la carrera por falla en el turbo, pero terminó a la siguiente fecha en Sudáfrica al terminar sexto con un auto que no se supone pudiera entregar tantos resultados y con el que sorprendió al mundo tres carreras después.

El Gran Premio de Mónaco de ese año fue testigo del nacimiento de la leyenda, del monstruo sobre el pavimento mojado, el de las manos que le ganaron el apodo de ‘Magic’.

Ayrton voló sobre la pista rebasando contrincantes a diestra y siniestra hasta colocarse a sólo segundos de Alain Prost quien venía de ganar todas las competencias, aunque aún no era campeón mundial, pero la competencia se detuvo antes de que el joven brasileño lograra su cometido y lograra su primera victoria en su primer año.

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Esa primera bandera de cuadros le llegó al año siguiente cuando corría para Lotus y en Portugal completó su primera cátedra también, pues logró la ‘pole position’ al ser el mejor de la calificación.

Ese año de transición y aprendizaje terminó en cuarto lugar detrás de Alain Prost, Michele Alboreto y Keke Rosberg, un año después, significó repetir detrás de Francés de McLaren, del llamado ‘león inglés’, Nigel Mansell y el brasileño Nelson Piquet.

Se notaba que era rápido porque había logrado hasta 1987 16 posiciones de privilegio y solo seis victorias y con ese palmarés llegó a McLaren, donde repitió la dosis en calificación y poco después con la victoria en el año de su primera campeonato mundial, el primero de tres, donde se gestó la rivalidad más grande en la Fórmula Uno con Alain Prost a quienes todos llamaban ‘el profesor’ por calculador, seguro, analítico y Ayrton más que un joven que capturaba experiencia, mostró su hambre por figurar.

Su manejo agresivo en la pista, actitud que muchos tachan de egoísta, implacable cuando tenía la oportunidad no era más que un signo de competitividad y así se definió su salida de McLaren, cuando ya no pudo ganar y Nigel Mansell había logrado el campeonato con Williams en 1992 y Prost en 1993, Ron Dennis, jefe de McLaren no o detuvo cuando buscó su cuarto campeonato mundial.

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Su frustración no terminó.

En Brasil, abandonó por un problema en el auto que ante la falta de tracción dibuja un trompo, su motor se apagó y abandonó la competencia, Aída en Japón, significó el Gran Premio del Pacífico donde Ayrton se ve involucrado en un accidente en la arrancada que lo obligó a su segundo retiro consecutivo en Williams donde había logrado la pole position, pero no completar la competencia.

La tercera fecha del campeonato fue el Gran Premio de San Marino, pero es también recordado por el ‘fin de semana negro en la Fórmula Uno’, pues desde el viernes las cosas se presentaron extrañas, pesadas. Un joven Rubens Barrichello pegó contra un lavadero que lo elevó por los aires y terminar su trayecto contra los cables de protección que a pesar de su brazo lastimado y lo dramático de su accidente, le salvaron la vida al absorber la energía cinética del piloto.

El día siguiente, Roland Ratzemberger perdió el alerón delantero de su Symteck cuando llegó a la curva Villeneuve a 308 kilómetros por hora y al no tener la sustentación aerodinámica del aire presionando su auto hacia el suelo en la parte frontal, el auto no dio vuelta y terminó su veloz trayecto contra un muro de concreto.

Como una ley en Italia ordenaba que a la muerte de un deportista en una prueba debía detenerse el evento, se trasladó el cuerpo vía aérea a un hospital de Bologna, donde se le pronunció oficialmente muerto a las 2:15 PM.

Nadie había muerto conduciendo un Fórmula Uno Elio de Angelis en 1866 y en un Gran Premio desde 1982 cuando falleció Riccardo Paletti.

Esa muerte recordó a todos que el automovilismo es un deporte peligroso a pesar de lo seguros que parecieran ahora los monoplazas, pero tenía que ver más por las habilidades de los pilotos que domaban unos autos muy difíciles de conducir.

Senna seguía preocupado, ansioso, no quería correr pero tenía que hacerlo. El doctor Sid Watkins le pidió que se retirara, pero no lo hizo.

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Senna habia pedido una adecuación a su auto, que cortó la columna de la dirección que le incomodaba

La arrancada registró un accidente, Pedro Lamy golpeó a J. J. Lehto y vuelan piezas a las gradas y se llama al auto de seguridad para llevar el ritmo del contingente sin parar la carrera durante las seis vueltas que los oficiales de pista limpian el pavimento y así se da la bandera verde.

Michael Schumacher era segundo presionando a Senna con sus dos victorias, una vuelta después, Ayrton llegó a la curva Tamburello a 300 kilómetros por hora, pero no dio la vuelta, el brasileño sólo puede frenar pero a esa velocidad era un pasajero, la columna de la dirección ya no estaba conectada a su volante y pegó diagonalmente contra la pared de concreto donde un trozo de la suspensión se desprendió y golpeó el casco amarillo del brasileño que se perforó por el metal y que terminó por arrancar la vida al piloto.

Se le trasladó en helicóptero al hospital de Bologna donde se le declaró oficialmente muerto.

La carrera no se canceló, de hecho se reinició desde la vuelta siete, Michael Schumacher volvió a ganar, pero la leyenda de ‘Magic’ creció de una manera que no puede medirse.

Su funeral en Brasil tuvo asistencia de millones y su fama hasta nuestros días es tan grande como sus logros, tanto que pilotos como Lewis Hamilton lo tuvieron como su más alto referente, incluso en su casco, hacía honores al mismo brasileño tricampeón, Ayrton Senna da Silva.