El destino: la meta de una vida, al alcance

El partido no dura solo 90 minutos: también se juega la compensación, aunque con él siempre llegan las dudas.

RICARDO OTERO
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Hay un momento en la vida del ser humano en la que el éxito es visible y deja de alojarse solo en la imaginación. Uno pensaría que todo está solucionado y que a partir de ahora todo será felicidad. Que se disipan las dudas.

Pero la realidad es que percibir el éxito al alcance también abre otras interrogantes: ¿estaré listo? ¿podré con el paquete? La vida puede cambiar de un segundo a otro.

Varias misiones del programa Apollo llegaron a la Luna y la orbitaron, pero sin descender a ella. La XI fue la primera con orden de bajar y pisarla. Los planes para ese momento estaban trazadas desde meses antes con toda clase de cálculos matemáticos y físicos, pero ¿qué pasaba si ocurría algo inesperado?

Llegar a lo desconocido pone a prueba el temple y la autoconfianza. La más mínima duda puede echar todo a perder.

El partido no dura solo 90 minutos: hay que jugar también en la compensación, donde han ocurrido catástrofes y epopeyas.

Nosotros ya estamos listos.